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Horario sangrón

22/02/2026
 Actualizado a 22/02/2026
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Hemos estado liados toda la semana escuchando reacciones a la última subida del SMI que el primo Perogrullo ya había anticipado, como que siempre es bienvenida por quienes la experimentan y nunca por quienes la soportan. A mí, que no cobro el SMI, todo me parece poco en materia salarial, pero si algo me atornilla de modo sangrón es lo largo de la jornada. Da igual que te guste mucho lo que haces, esa distribución de horas consistente en dedicar un tercio al descanso, un tercio al trabajo y un tercio para todo lo demás es aberrante. Porque «lo demás» es, sin orden de importancia, transporte, abastecimiento, limpieza, alimentación, familia, amigos, aficiones, estudio. Y dividiendo en partes iguales ese tercio de la jornada sale que dedicamos a la familia una hora diaria mientras ocho se las lleva el tajo, arriba o abajo. 

Sin un ápice de vacilada: una jornada superior a seis horas es animalesca, una de cuatro sería óptima. Pero como mis deseos distan de ser considerados razonables por los empleadores del mundo empezando por los míos, y habiendo reparado en que hay medidas de flexibilización de la jornada aceptables en automático que me pueden ayudar a conciliar pelín mejor, barajo acogerme a una de estas. Consiste en desplazar la jornada a la izquierda media hora para beneficiarme de unos flujos de tráfico más beneficiosos. Y para hacerlo sin afectar mucho en casa por hacer sonar la alarma treinta minutos más temprano todavía, he repasado cada acción y gesto de recién levantado para conseguir reducir esa antelación necesaria en el salto de la cama a lo mínimo. Estoy por mandarle el plan a mi primo, responsable de mejora contínua de una gran fábrica de automoción de la comunidad, para que tome ideas.  Así está quedando la cosa: debo renunciar al apurado, pues he de afeitarme por la noche; el regocijo en la niebla del despertar es lujo inaccesible, a los pocos segundos de estar en pie debo sumergirme en el agua, responda la caldera o se regocije en la niebla del despertar; eso de vestirse según los humores del día es para los televisivos, la ropa debe quedar lista por la noche y en ausencia de atuendo limpio, plan comando; lo de esperar a que los músculos faciales recobren brío bajo el agua siempre me dijeron que vaciaba los pantanos, por ellos me sacrificaré. Por supuesto que lavarme los dientes o comer una pieza de fruta se considera trabajo así que pueden esperar a que la tarjeta haya pasado por el lector. Ya solo me quedan un par de minutos que recortar, conque aquí ando, cronómetro en mano atando y desatando cordones…
 

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