25/04/2026
 Actualizado a 25/04/2026
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El pasado fin de semana, España vivió simultáneamente dos momentos de esos que escriben los libros de la historia del futuro. Por un lado, en Madrid, María Corina Machado abarrotó la Puerta del Sol recibida por Isabel Díaz Ayuso. Miles de venezolanos y simpatizantes de la némesis de Maduro llenaban el centro de la capital de España. En Barcelona, Pedro Sánchez, nuestro primer ministro, se reunía con otros líderes de la izquierda hispana por el futuro de la democracia en el mundo.

Observando ambas fotografías a la vez, es fácil preguntarse qué imagen representa con más fidelidad el llamado «lado correcto de la historia».

Por supuesto yo tengo mi opinión personal, pero escuchando medios diferentes, llegué a plantearme: ¿Y si estoy equivocada? ¿Y si estoy influenciada por determinados sesgos, por la opinión en redes, por los videos que comparten millones de personas en tik tok? ¿Cuál es el relato oficial? ¿Dónde está la verdad?

Entonces sentí curiosidad por tener una opinión medianamente objetiva y quiso el azar que estuviese escuchando en ese momento al cantautor uruguayo Jorge Drexler. Sonaba en Spotify una de sus últimas canciones: «¿Hay alguien A.I.?»; así que se lo conté a Chat GPT. Otros le cuentan su vida privada, podría ser peor. Su respuesta fue muy diplomática. Me dijo que depende, todo depende… O sea, que algo que no puede hacer la IA es opinar, porque eso requiere inteligencia de verdad, espíritu crítico, un ser pensante al otro lado, no un sucedáneo atiborrado a información proveniente de quién sabe dónde.

Preocupa el imparable desarrollo de la inteligencia artificial, el modo en que va imponiéndose en nuestras vidas. Se entromete como una concesión, como si esa facilidad que nos ahorrará tiempo y esfuerzos nos ayudara de verdad. Y como obedientes ovejitas, ¿nos dejaremos manipular hasta el final o habrá revolución y vuelta al paraíso original? El que, aun con errores, es el nuestro.

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