Imagen Juan María García Campal

Hechos, nombres

25/02/2026
 Actualizado a 25/02/2026
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Escribo en lunes. No han pasado aún dos meses de este año 26 del siglo XXI y ya son diez las mujeres asesinadas, repitamos, a-se-si-na-das por violencia de género a manos de sus parejas o exparejas (1353 desde 2003). Y tal parece que decir diez es como decir decena o docena o cuarto y mitad. Decimos ¡Jo!, y a ver si dicen cómo va el Rayo Vallecano o la Cultural. Vamos, lo mismo que para los muchos machos para los que decir «mujer» o «cosa» es lo mismo o «cállate» su parte del diálogo. Qué digo diálogo: monólogo. Y digo «mujer» y «cosa» por no caer en vulgarismos malsonantes de habitual uso machirulo. Algo peor, perdón, mejor es cuando les ponen nombre y edad a las víctimas: Tatiana (28 años), Petronila (36), María José (48), Ana María (64), María Belén (52), Victoria (33), María del Carmen (78), María Isabel (58), Czarina (43) y Pilar (38) o cuando sabes que los feroces y despiadados machistas  también se lleven por delante, asesinen a su hija, Noemí, de 12 años o a su hijo Yared de 10. Nos araña entonces el crimen aún más el corazón y nos punza la razón, nos exige reacción contra esas injustas bestialidades, pues quizá tengamos una familiar, una amiga, un amor extinto, y la imaginemos, aun sean segundos, víctima de esa crueldad que algunos patrioteros extremos llaman «violencia intrafamiliar». ¿A qué tipo de familia se referirán? ¿A una similar a la de don Vito Genovese?

Sí, escribo en lunes, en el lunes que se evoca aquel otro lunes, también 23 de febrero, de 1981 en que se perpetró la intentona de golpe de Estado contra la aún joven democracia patria. ¡Qué tarde tarde y que noche noche! Recuerdo el aviso para que no bajáramos a trabajar al Campus de Vegazana, recuerdo la desazón, recuerdo el miedo. Sí, el miedo. Por eso espero con interés que el Gobierno de España desclasifique todos los documentos de la intentona golpista por varios sean los archivos en que se hayan depositados, y aún más que de una vez se derogue la franquista Ley sobre secretos oficiales y se legisle una nueva a tenor de una ciudadanía mayor de edad que exige cada día una mayor transparencia en todos los órdenes del quehacer público.

En el caso de aquella intentona de golpe de Estado es preciso conocer hasta el mínimo detalle, quiénes y cómo se urdió, quiénes a él se sumaron aun no llegasen a actuar una vez visto su fracaso, quiénes la financiaron, qué fue del sobrante de esas sediciosas contribuciones. Merecemos conocer toda la verdad. Somos ciudadanos, no súbditos ni siervos.

¡Salud!, y buena semana hagamos.
 

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