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Hay muchos mundos, pero están en este

11/10/2025
 Actualizado a 11/10/2025
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¿Por qué se me enreda esta frase en bucle? ¿ Es un recuerdo de un anuncio de televisión, tal vez de una fragancia? 

Compruebo, buscando en la red, que pertenece a un poema del francés Paúl Éluard. 

Pensamiento divergente el nuestro que se deshilacha en combinaciones infinitas de mundos superpuestos. Como afirmaba recientemente el neurocientífico David Eagleman, «las células de nuestro cerebro están conectadas entre sí de un modo tan asombroso que quiebra el lenguaje humano y necesita de nuevas variedades matemáticas…», «hay tantas conexiones de tejidos cerebrales en un solo centímetro cúbico como estrellas en la Vía Láctea».

Así que somos capaces de recrear otros mundos embriagadores, portadores de fragancias seductoras. Y frente a nuestra mente humana, maravillosa, surge una IA replicante, que además ofrece imágenes inmaculadas, transhumanismo que inquieta por su gélida perfección alienígena. Criaturas sin mácula. Como esa Primera Ministra virtual rumana llamada Diella –que significa sol en albanés–, a la que han erigido servidora de lo público con la certeza de que, siendo IA, será incorruptible. Un sistema creado por la Agencia Nacional de la Sociedad de la Información. El primer ministro de ese país Edi Rama, asegura que esta incorpórea dama hará desaparecer los tratos de favor en las contrataciones públicas.

Sobre estos experimentos sociales reflexiona el libro ‘Esclavos del Algoritmo’ escrito por la periodista científica Laura G. de Rivera. Analiza el estado de nuestra libertad frente a la presencia, en ocasiones fagocitadora, de la IA.

Supone un replanteamiento, por ejemplo, para el mundo del derecho. Resulta muy sencillo suplantar voces o identidades. Eso, a efectos procesales, dificulta la veracidad de la prueba. 

La periodista afirma, no obstante, que todavía es, por ejemplo, posible identificar un ‘deepfake’ –según el Incibe, imágenes o vídeos manipulados, que se crean para engañar a los espectadores, haciéndoles creer que una persona específica, ya sea anónima o una figura pública, está llevando a cabo declaraciones o acciones que nunca tuvieron lugar– de una manera tan sencilla como pidiéndole a ese clon con el que sospechas haber entrado en conversación, que se ponga de perfil. Al no haber apenas en las bases de datos suficientes imágenes de perfil de persona alguna, el clon deberá hacer malabares distorsionadores para superar la prueba.

Se nos pasa la vida visitando otros mundos, más allá de nuestra galaxia, mientras en el nuestro, alguien cercano gime orillado en un cuarto desnudo , o a nuestro lado se desliza una lágrima perdida del pequeño que sufre pesadillas, o nuestra adolescente disimula angustias ocultas que se trae del instituto. 

«Hay otros mundos, pero están en este. Hay otras vidas, pero están en ti».

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