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Hasta la vista

15/03/2026
 Actualizado a 15/03/2026
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Hoy dejo esta columna. Porque si, como dice y desdice la autoridad continental, «Europa no puede ser la guardiana (…) de un mundo que ha desaparecido» tiene poco sentido que yo, después de ocho años de colaboración semanal y cuatrocientas piezas contribuyendo a la antigua civilización, continúe con su escritura. 

O también (atenuación de aires de grandeza a la que no tengo inclinación natural mediante) porque todavía me queda un atisbo de espíritu crítico. Dado que considero la novedad un valor a la vez que su abandono un flaco favor al corpus y no soy capaz de escapar de mis automatismos expresivos veo que es mejor parar y templar. He hecho varias veces el propósito de cambiar el estilo (que es lo que importa aquí, que nadie se confunda) y no me han salido ni más dramáticas, ni más líricas, ni más iconoclastas, ni menos toreras con las frases hechas. Aporta o aparta, en expresión resentida. Desde ya le ahorraré a mi madre el pegado del recorte semanal en el cuaderno de las columnas de su hijo.

Y después de la flagelación la limonada, ‘papones et al’. Doy las gracias a los lectores, al equipo de La Nueva Crónica por darle tanta vida al Gran León, a su indiscutible alma máter por la oportunidad de publicar en el periódico y a los compañeros de opinión particularmente, que elevan a subjetividad autoral tanto constate (y constante usted el milésimo neologismo o nueva acepción).

A acompañar los cambios de más cambios me dispongo, a ver si no me empacho. Prometo que esto no es un adiós sino un ‘(has)talogo’. En lo literario, de momento, sin presión, entre escribir canciones a lo Nacho Vegas o guiones a lo Oliver Laxe, lo que mejor se pague. 

Tanta paz deje como descanso llevo. Hasta la vista, amigos. 
 

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