Imagen Juan María García Campal

Qué habrá sido de…

25/06/2025
 Actualizado a 25/06/2025
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No me es fácil hoy, víspera de san Juan, enfrentar la escritura del semanal artículo opinante. Más, cuando los dos anteriores los he dedicado al habitual, si ya no crónico, deteriorado ambiente de la vida política española y, a través de ella y sus ecos informativos, ya también instalada en la convivencia ciudadana y no digamos en la virtual de las redes sociales. No quisiera, por nada, igualarme a tanto amnésico como en estos días de excitada opinión van apareciendo. Excitada y milagrosa pues lo hacen muchos que, en situación similar, si no peor, callaron diciéndose apolíticos que hoy, tal parece, han tomado partido. Sólo que, así como tapados o clandestinos o según ante quién y cómo, fieles papagayos a las proclamas de su discreta y diestra ideología. Mas sólo me sorprenden, no me enfadan ni me ofenden, si acaso me provocan cierta vergüenza, pero de la ajena, a la par que me aclaran cómo, si no existiesen dioses –que, a saber– los inventarían, aun fueran de pies de barro, porque necesitan a alguien que les ampare y determine en sus actos. Ciegos a la realidad y a la historia, muchos incluso a su propia experiencia, se entregan a la repetición y exageración de sus deficientes referencias. Para qué un propio criterio, para qué un espíritu crítico, para qué una mínima independencia de pensamiento, para qué una cierta autonomía personal. Mejor entregarse a los amenes, sin más, sin preguntarse nada, amnésicos totales. Mucha fe y naciente esperanza.

De las corrupciones del desarticulado trío Ábalos-Cerdán-Koldo, uno sigue esperando más, muchas más explicaciones de Pedro Sánchez, secretario general del PSOE y presidente del gobierno. Pero de ahí a dar crédito y eco a las torticeras insinuaciones de Aznar, mentiroso crónico (11M de 2004, guerra de Irak y sus armas de destrucción masiva; accidente del Yak-42 o sus doce –de catorce– ministros salpicados por la corrupción) o de Feijóo que, además de las fotos que le persiguen, llegó por lo que llegó y como llegó a presidente del PP (¡Ay Casado, ay ‘Sicilia, 1920’!), o a los del PP en general (30 escándalos pendientes de sentencia), ¡ay memoria! Y qué decir de la católica conferencia episcopal, tolerante, si no cómplice, con los curas abusadores sexuales, las inmatriculaciones inmobiliarias... Quizá metidos en política debieran hacer elecciones democráticas a dios. Por lo de predicar con el ejemplo, digo. Pero nada, todos buenos…, para callar. 

Qué habrá sido de la memoria, qué del raciocinio, qué de la mesura.

¡Salud!, y buena semana hagamos… ¡Y tengamos!
 

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