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Guerra en Asia o solo negocios

29/03/2026
 Actualizado a 29/03/2026
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En ‘La princesa prometida’ durante la batalla de ingenio entre Westley (el hombre de negro) y Vizzini se menciona un error clásico: «Nunca te metas en una guerra terrestre en Asia». Se dice por ahí que la frase es original de Montgomery (o de MacArthur), acuñada por la experiencia de la Segunda Guerra Mundial, aunque en cualquier caso atestigua la enorme dificultad de invadir con éxito ciertos territorios a causa de la enormidad de sus extensiones, la diversidad de sus pueblos y la hostilidad de clima y orografía. Es una obviedad, pero da igual, distintos imperios lo han intentado con consecuencias nefastas que también han dado igual, porque perseveran. Ahora le toca el turno al presidente delincuente, que la ha liado parda de la mano del genocida del Likud y no sabe cómo salir del brete.

Todo empezó con los bombardeos con que acostumbran a saludarse en Oriente Próximo (Medio para los gringos), utilizados tradicionalmente con fruición asesina por Israel, más desde que Netanyahu ha considerado que luchar con sus enemigos pasa por matar a todos sus vecinos y quedarse sus tierras. Trump, como suele, le siguió la broma en Irán, con ninguna evidencia a favor de sus argumentos, ninguna a tenor de Naciones Unidas o cualquier organismo medianamente independiente. Ninguna. Una guerra de capricho o de interés, por tanto. Y una guerra que, como todas y más en Asia, se complica. Los iranís utilizan la única arma de que carece Trump, la geografía: atacan a países amigos de los estadounidenses y destruyen instalaciones y suministro petrolífero o gasístico alarmando a medio mundo con el aumento de precios, particularmente a los estadounidenses. La guerra de un presidente aupado al cargo mintiendo con aquello de America First y no guerrear. Lo ha hecho, en una chapuza de difícil enmienda. Para darle una salida digna primero ha invitado a los europeos, imitando la invasión iraquí, con el resultado conocido. Tampoco los países del Golfo están por la labor, lógicamente. ¿Cómo acabar dignamente esta gran metedura de pata? Una rendición iraní no parece plausible, menos aún un cambio de régimen; la invasión terrestre empeoraría el panorama y la retirada de Estados Unidos solo cabe plantearla con concesiones que permitan mencionar la palabra «victoria» acompañada de mucha propaganda.

Y sin embargo… ¿Se imaginan saber cuándo van a subir o bajar las bolsas de medio mundo? ¿se imaginan que lo hagan cuando uno hable y según lo que uno diga? Eso lo sabe Trump, lo elige Trump, y solo ahí, cabe suponer, tienen sentido sus contradictorias y atolondradas declaraciones: un día se acaba la guerra en un pispás y al otro quizás dure. Un día negocia y al otro envía miles de marines. Si volvieran a rodar ‘La princesa prometida’ la frase debería decir: «Nunca te metas en una guerra en Asia salvo que te vayas a forrar desde casa».

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