El 21 de noviembre de 2024 el presidente Sánchez, al ser preguntado por las declaraciones de Víctor de Aldama dijo la famosa expresión: «Menuda inventada…». Casi dos años después tiene que ser odioso ese empeño de la hemeroteca en existir, porque lo que entonces parecían los delirios de un reo vengativo ha terminado para el señor Ábalos en una condena de 24 años por su implicación en el denominado «caso mascarillas» y muchos dicen que este caso es «el chocolate del loro», cuando se juzgue «hidrocarburos» va a destaparse la caja de Pandora.
Periodistas, políticos y tertulianos opinan en los medios, para algunos es una condena ejemplar, a otros les resulta excesiva y llevan muy mal que Aldama no pise la cárcel por haber colaborado con la Justicia.
De arrepentidos está el mundo lleno y ellos mismos aprobaron la ley que otorga beneficios a quienes aporten información, así se investigó la Gürtel en su momento y fue el actual Gobierno quien indultó a José Luis Peñas por ser delator. Luego está también la cuestión de la denominada imagen de España, el qué dirán de nosotros en el extranjero.
En mi opinión, un país que es capaz de sentar en el banquillo a todo aquel que cometa un delito, es un país libre y democrático.
La Justicia debe ser igual para todos, ya condene a Ábalos o a Rato, ya siente en el banquillo a la infanta Cristina o a Begoña Gómez.
Por cierto, también ha habido polémica en las medidas cautelares tomadas por el juez Peinado contra la mujer del presidente.
Es cierto que sus palabras han sido desafortunadas sobre los escoltas, pero si la ley y la justicia son iguales para todos, eso debió denunciarse a través de los canales legales oportunos, no reuniendo al CGPJ una tarde de domingo, típica estampa de abuso de poder, porque si a usted o a mí nos quita el juez el pasaporte, tengan por seguro que no podríamos contar con el apoyo de ese consejo.
¿Será que algunos creen que todavía hay clases?