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El graduado

30/05/2026
 Actualizado a 30/05/2026
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«A partir de ahora empieza lo difícil. Nueva etapa de decisiones, de ruptura de rutinas, de apertura a nuevos horizontes. Hasta ahora todo era relativamente sencillo, los caminos se nos daban trazados. Los profesores nos veníais marcando la hoja de ruta. Pero ahora las cosas van a cambiar». 

Lo decía, con admirable dicción de orador resuelto, no sin cierto nerviosismo contenido, un alumno de segundo de bachillerato, mientras leía su discurso de graduación junto a un compañero. Y fue en esa parte de solemnidad, cuando la voz viró con inflexión distinta tras haber finalizado las bromas de rigor sobre los profesores, que aguantaban, estoicamente, desde los bancos reservados en la parte trasera del salón. La tutora del curso de sociales, que había intervenido antes, se acababa de emocionar, tras haber confesado que había logrado empatizar con ellos. Y es que los del gremio sabemos que cuando has creado vínculo con ellos «has alcanzado el reino de los cielos».

Contemplaban el escenario, engalanado profusamente para la puesta de largo, sus compañeros, amistades y padres. Perplejos unos, emocionados otros, resignados algunos, que inmortalizaban el momento al dictado de las pantallas de sus móviles o en ‘streaming’. 

Resultaba ilusionante ver el mosaico de colores que salpicaba el recinto. No había dos alumnos ni medio parecidos. Pero así es el día a día en nuestro IES, el Antonio Garcia Bellido, donde la diversidad que enriquece colorea espacio con la intensidad que aporta la diferencia.

Este año, además, se ha graduado nuestra primera promoción del Ciclo Formativo de Grado Medio de Confección y Moda. Pronto, los arcos aflamencados, diseñados para un centro del sur, pero que finalmente recalaron en Armunia, y que le dan toque exótico al centro, serán , quizá, testigos de un desfile de moda con las creaciones del alumnado del ciclo de la aguja y el diseño, si el rigor del final de curso y el agotamiento inherente a los estertores finales nos lo permiten.

Estos días se agolpan las graduaciones en todas las ciudades. Todos quieren celebrar el final de curso, de etapa, de grado. Y al estudiante le pide el cuerpo fiesta y ganas de celebrarla. El alumnado se resarce luciendo galas festivas, para reflejar la transformación de crisálida a mariposa. Una nueva etapa que siempre será de transición a otra, en esa perenne mudanza que nos persigue desde que vemos la luz. 

En una ocasión, me lamentaba de un pequeño de 1º de ESO. Insolente y respondón. De esos que llevan tu paciencia al límite de tanto buscarte las vueltas. El Jefe de Estudios, hombre tan prudente como inteligente, me explicó que el chaval acababan de tener un hermano, y que la ‘pelusilla’ le ‘forzaba’ a reclamar atenciones. «Ya verás, Marta, paciencia, todo pasará y acabaremos viéndole graduarse en Bachillerato».

Y allí me pareció verle, graduado, encorbatado y trajeado, subido al escenario reflexionando: «A partir de ahora empieza lo difícil…».

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