03/12/2025
 Actualizado a 03/12/2025
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Que el paso del tiempo sea la escala más fiable que tenemos los humanos no es impedimento para que también pueda ser la más desconcertante. Sus deformidades llevan a que parezca que fue ayer cuando subimos al desván la caja de la decoración navideña que hoy bajamos de nuevo, pero que hayan pasado años desde el apagón de finales de abril. Una turbación que estos días habrá experimentado cualquier leonés que siga la actualidad de su provincia, de esta tierra que parece condenada a perpetuidad a tener que mirar a su pasado.

Así, seguro que la promesa de reabrir el Emperador ha rescatado de la memoria de muchos leoneses algún recuerdo dentro del malogrado teatro. En mi caso, infantil y es probable que también de «tarde parda y fría de invierno» con alguna película de ‘Mortadelo y Filemón’ y ‘El señor de los anillos’. Décadas después…, cada uno que incluya en los puntos suspensivos las vivencias que considere, en León todo ha cambiado para seguir igual.

El principio gatopardista se advierte en otros muchos proyectos pendientes en esta tierra, como podría ser la integración de Feve y sus vaivenes, pero también en la propia política leonesa. El regreso mediático del asesinato de Isabel Carrasco, con el permiso penitenciario a Triana Martínez, lo deja claro. Aquella tarde de mayo, yo esperaba en Sahagún un tren que me llevara al último examen de la carrera, en una estación ahora desmantelada precisamente por la incompetencia de quienes gobiernan. Recuerdos, cada cual que los haga suyos, que al profundizar en ellos ponen de relieve que la gestión pública en León no solo mantiene vicios similares a los del ‘carrasquismo’ sino que probablemente los haya agravado.

Pero si algo ha mostrado en su máximo esplendor la idea central de ‘El gatopardo’ en las últimas semanas es la sentencia por la muerte de los seis de Tabliza. Mis recuerdos, qué pesado, alguna práctica de la noticia en las clases de Periodismo y el ‘Santa Bárbara bendita’ en un Cultural-Oviedo. Después de largos años esperando justicia, las familias de los fallecidos en el Pozo Emilio del Valle se encuentran con la vergonzosa absolución a la Hullera Vasco-Leonesa, con que la culpa era de los suyos, que a quién se le ocurre meterse en una mina... En 2025 dicen que no hay minería; pero, que pregunten por Laciana, hay mineros muertos.

Sí, León ha cambiado tanto que sigue exactamente igual: viviendo en una noche interminable en la que todos los gatos son pardos. Hace unos días este periódico cumplió doce años y el primer ejemplar estuvo paseándose por la redacción. El titular de portada estaba dedicado a la llegada de los trenes a la estación de Matallana y en páginas interiores se recordaba el cierre del Emperador, había una noticia de uno de los belicosos plenos de la era Carrasco y otra de la judicialización del accidente en el Pozo Emilio del Valle. 

Me vendría bien el ‘emoji’ de un gato pardo para cerrar esta columna, pero tendré que conformarme con una pregunta... Y tú, leonés, ¿qué recuerdos tienes de aquellos días en los que todo cambió para seguir igual?
 

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