01/06/2026
 Actualizado a 01/06/2026
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No ha habido manera. Ni poniendo velas a la Virgen del Camino. La Cultural Leonesa ha vuelto a las andadas. Después de una temporada penosa, salvo aquella sensacional victoria a principios de temporada en Santander y algún que otro partido similar, el equipo de la capital desciende a Primera RFEF. Una pena, particularmente por todos esos incondicionales asiduos a los partidos que han mantenido la fe hasta el último minuto.

Hace un año, en este mismo espacio, expresé mis mejores deseos con la Cultural. Tenía cierta esperanza en que en esta ocasión las cosas se harían meridianamente bien y que el equipo mantendría la categoría, pese a la bisoñez. El objetivo a medio plazo tiene que ser – decía entonces - hacerse con un lugar estable en Segunda División. León no mere menos. Y para la moral propia y la economía local es una nada despreciable inyección.

Dice una leyenda urbana que el nivel del equipo de fútbol indica el lugar que ocupa una localidad en el ranking económico y social de un país. También sirve el dicho en el caso de que haya otro deporte en el que destaque, como podría ser el balonmano. Pero para León pintan bastos en ambos formatos en los tiempos que corren. Ha sido un mal año.

Ahora es el momento de los análisis y de tomar las medidas correspondientes para que esto no vuelva a ocurrir. Detecto cierta tendencia a escurrir el bulto entre los máximos dirigentes del club a la hora de repartir culpas. La responsabilidad de lo ocurrido es de los entrenadores, de los directores deportivos, de la mala fortuna... Por ello, aprovecho esta tribuna para pedirle a los dueños cataríes de la Cultural que se impliquen algo más en esta historia. No hablo de dinero, que tampoco vendrían mal unos cuantos petrodólares más, me refiero a subir otro peldaño a la hora de profesionalizar la estructura deportiva del club, con las personas idóneas, que las hay. Mientras, miro a la Ponferradina.

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