Hoy, y sin que sirva de precedente, solo se hablará de fútbol en España. El balón lo opacará todo. Y se agradece. A excepción de separatistas y nacionalistas radicalizados, la mayoría comulga con ‘la Roja’ en una perfecta liturgia colectiva. Tirando por igual. Como los eslabones de una sólida cadena de navío. En definitiva, un impulso natural, sin consentimiento previo, cuando se anuncian acontecimientos deportivos de este calado. Y es que en el momento que llegan -hoy es una jornada histórica para el deporte patrio- la sangre ciudadana, se quiera o no, entra en ebullición. Es lo que tiene en su ánima el juego del pelotón -que diría Victoriano- si de honra se trata. Total, que esta noche de verano, con todas las bendiciones y los ‘santos’ sacramentos de los aficionados, se da la cuestión tan esperada. La superpoderosa Argentina supone un hueso duro de roer, cierto, pero lo mismo pensarán los seguidores albicelestes del combinado español que dirige el ‘mago’ -el tenaz seleccionador- Luis de la Fuente. El riojano de Haro ha dado sopas con honda a más de un mequetrefe -ahora en proceso de penitencia y reflexión- y a algún que otro despistado amorfo.
Por lo demás, en el instante en que concluya el encuentro volverá la rutina a la vida de los españolitos. Y más de lo mismo. Se seguirá hablando de los resbalones del PP en boca de Feijóo y de Rajoy, a quien injustamente se le está tachando de racista. No estuvo afortunado con eso de la nacionalidad de los futbolistas franceses -y es reprobable y de tirón de orejas-, pero está acreditado que no mató a Manolete al volapié en el centro del ruedo. En este país, donde se magnifica cualquier pajita hasta convertirla en viga, siempre pasa lo mismo. Y a pesar de que la bulla lo impregna todo, por ahora no hay crisis diplomática con ‘la France’.
De manera que el barullo montado al ‘galleguiño’ -que se pasará - no tiene tanto sustento como se pretendía. Metió el remo y fin de la historia. El ‘amo’ Sánchez tildó de ‘pájara’ (término que, si proviniera de la derecha, habría encendido las piras feministas) a la ministra Robles y no se produjo escándalo alguno. Nadie salió megáfono en mano a vocear consignas contra el presidente del Gobierno por deslenguado y bocón. Y al estilo tango de Gardel, «silencio en la noche, ya todo está en calma». Y es que lo describe el antañón refrán: «el que primero lo huele, bajo el culo lo tiene». Recordando una de las frases favoritas del que fuera cura del Mercado y guardián de ‘la Morenica’, se dan casos.
Si con el ‘racismo’ de Rajoy se pretendía echar una cortina de humo a la situación por la que atraviesa el sanchismo, lo tienen clarinete. Ahora que ya se sabe que doña Begoña, también conocida como la ‘presidenta’, irá a juicio con jurado popular, el temblor de las canillas se convierte en terremoto en la Moncloa. Cada vez hay menos gateras y sumideros por donde escapar, si es que en algún momento contemplaron esa posibilidad las esferas socialistas vinculadas. Mañana las declaraciones por parte de los afectos al ‘régimen’ se antojarán polifónicas. Y al dictado. Con puntos y comas.
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