23/07/2022
 Actualizado a 23/07/2022
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El infierno no estaba

en las láminas suntuosas

de Botticelli

ni en las soflamas clericales

que oíamos de niños,

sino en las cárcavas,

los abedules,

las retamas vibrando

con lumbres de muerte

ante los ojos atónitos

del Sol.

Y el fuego,

mientras tanto,

ennegreciendo voraz

nuestras almas.

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