Yolanda Casado

Fuego y desolación

07/08/2026
 Actualizado a 07/08/2026
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Hay noticias que encuentras en los medios de comunicación año tras año: la vuelta al cole, en septiembre; la lotería de Navidad, en diciembre; la declaración de la renta, en abril; y los incendios forestales, en verano. Estas noticias son una sintonía conocida que, en realidad, ni sorprenden ni pillan por de improviso a nadie. De hecho, todos somos previsores y, los libros y el material del colegio de los chavales, es muy probable que los tengas reservados desde junio. La lotería sabes de sobra los cuatro sitios donde vas a comprar. Y la declaración de la renta…, la haces, y punto. No tiene especial mérito nada de esto: son cosas con las que cuentas y te preparas.

Por eso no deja de sorprenderme, año tras año, el tema de los incendios forestales. ¿Es que los políticos, las personas que gestionan esto, no se han fijado que todos los veranos hay fuegos? ¿En serio no se han planteado adelantarse al problema y tomar medidas para evitarlos o, al menos, tratar de que no se descontrolen como lo hacen? El año pasado ardió media provincia, este año, ya lo está la otra media. De verdad, me asombra que aún queden árboles. Imagino que ya queden pocos, y por eso se queman los pueblos. Una lástima. Si han vivido un fuego cerca, y por estadística, es muy probable que sí, sabrán la pena que queda tras las llamas. Cuando los equipos de extinción y las cámaras de televisión se van al siguiente fuego. La desaparición del paisaje, (adornan lo suyo los árboles esos); la muerte de los animales, porque no todos consiguen huir, y la destrucción del modo de vida de mucha gente. Tras un incendio, solo queda desolación.

Y promesas. Muchas veces quedan promesas. Planes de esto y lo otro que, supongo, algunas veces llegarán a materializarse. No ha sido el caso en los que conozco. Esta última parte, la desolación y las promesas que se quedan en humo siempre me recuerdan a la ciudad de León y su provincia. Ambas se vacían, como se vacía un monte que han quemado sin dejar forma de vida para los quieran quedarse, pero eso sí, promesas hay muchas: una escuela de pilotos, una Agencia Espacial, otra de Salud Pública, una factoría de vehículos blindados… ejemplos, hay para aburrir, y no solo de lo que no llega a venir, a pesar de que, como en los incendios de los pueblos, de vez en cuando alguien se llene la boca hablando de dar oportunidades a todos los territorios y evitar el centralismo, también hay ejemplos de lo que ya estaba y se fue. Como cuando hay un incendio. Solo que en vez de masa forestal, perdemos empleos cualificados. El fuego, ese problema estacional en algunos lugares, esta tierra lo sufre constantemente: en verano se nos quema el monte, y el resto del año, lo demás.

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