29/10/2026
 Actualizado a 29/10/2026
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El nivel educativo en España toca fondo con el mayor desplome de la historia en el informe Pisa. Mientras todos los países implicados han comenzado a tomar medidas para mejorar, en España nada cambia y todo sigue igual. Parece que esta dejadez sea la mejor forma de perpetuarse en el poder. Mientras más zoquetes sean los jóvenes de hoy, más manejables y sin criterio serán los ciudadanos de mañana.

Mis artículos tratan de temas educativos. ¿Qué tiene que ver Frankenstein con esto? Vamos a la novela de Mary Shelley o, mejor aún, a la película basada en ella. El doctor Henry Von Frankenstein se aísla en una torre con su asistente Fritz y acometen un experimento tenebroso: infundir vida a un cuerpo inerte construido a partir de fragmentos de cadáveres robados en cementerios y lo logran aprovechando la energía de una tormenta eléctrica. Pero todo se viene abajo cuando se dan cuenta de que el cerebro que han utilizado había pertenecido a un criminal. Ese monstruo maltratado y asustado por la sociedad, termina desatando el terror en la comunidad. La esencia de la novela de Shelley no es que su invento sea intrínsecamente malvado, sino que su creador lo abandona por miedo en el momento que cobra vida. Ese es un asunto en boga hoy por la Inteligencia Artificial y los temores de que esta pueda causar terribles estragos. Recientemente leíamos en titulares de prensa que la IA «podría representar un riesgo de extinción para la humanidad en el transcurso de esta década». Cuando una élite intelectual o política activa una fuerza masiva o una nueva tecnología sin asumir la responsabilidad de guiarla o integrarla éticamente, esa fuerza inevitablemente se vuelve destructiva. La IA, como el monstruo de Frankenstein, sin piloto, nos asusta.

Vamos a llevar el agua –Frankenstein– a nuestro terreno: la educación. El socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, uno de los políticos más relevantes de la democracia española, dio el nombre de «Gobierno Frankenstein» al actual gobierno de España por la semejanza entre Henry Frankenstein que juntaba piezas de diferentes cadáveres dispares para dar vida a un solo ser y Pedro Sánchez que junta partidos políticos de ideologías muy diversas y con intereses contrapuestos para mantener una coalición de gobierno. Ese apodo trata de calificar de «monstruosos» o «antinaturales» los pactos parlamentarios del Gobierno de Pedro Sánchez a partir de la moción de censura de 2018. Ahora, el presidente Sánchez, ha convocado elecciones para el 29 de noviembre. Ya podemos empezar a valorar todos los éxitos o fracasos que ha podido tener este «Gobierno Frankenstein». Yo deseo valorar solamente su gran fracaso en educación. Recuerdo con pena la aprobación de la Lomloe en plena pandemia, por 177 votos a favor, uno más de lo que marca la mayoría absoluta. La confirmación de que era una chapuza son los recientes resultados Pisa. Una ley blindada por la impenetrable barrera del ‘buenismo’. Titulación de ESO sin límite de suspensos y restringir la repetición a casos excepcionales. En bachillerato, dar el título por compensación con una asignatura suspensa y los que tengan dificultades, para que no se depriman, dispondrán de un bachillerato ‘a la carta» con tres años en lugar de dos y así no figuran como repetidores. Una Ley de la Educación contra el talento en la que no se valora la excelencia. El que se atreva a defender el valor del esfuerzo, de la disciplina o de la memoria se expone a ser tildado de reaccionario. De la lista de cargos contra el «Gobierno Frankenstein», pueden estar seguros de que el abandono de la educación será el más grave y el de peores consecuencias para el futuro de España.

El lunes, 7 de septiembre, Pedro Sánchez celebró en la reunión interparlamentaria del PSOE los éxitos de su administración y reivindicó sus políticas progresistas. Me imagino no se refería a la situación educativa española, porque al día siguiente se hizo público el peor balance histórico de nuestro sistema escolar recogido en el informe Pisa 2025. El desplome fue total, los peores datos de la última década para nuestros escolares, que han perdido el equivalente a más de dos cursos en lectura, casi un curso y medio en matemáticas y cerca de uno en ciencias. Sí, nuestros alumnos de 15 años están a la altura de la media de los alumnos europeos de 13 años. El batacazo era esperado y la brecha irá a más si no hacemos nada. La desastrosa Lomloe del «Gobierno Frankenstein» no funciona. La eliminación de la cultura del esfuerzo, de la responsabilidad, del mérito y la capacidad nos ha llevado a este caos. Por último, un respiro al que habrá que agarrarse. Las comunidades de Madrid y Castilla y León han pasado las pruebas Pisa 2025 con resultados excelentes y por encima de la media europea, negándose a seguir las pautas ‘Frankenstein’.

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