No entiendo de cine, vaya por delante. Me gustan –eso sí– las películas con final feliz, en las que ganan los ‘buenos’. Y si hay acción, tanto mejor. E intento huir de dramas, de historias tristes, de sufrimiento… pues para eso –decía un amigo mío– ya está la vida real… No obstante, hay largometrajes que, independientemente del género y de la época, hay que ver; obras maestras, al decir de los expertos, que son historia.
Entre ellas se encuentra, sin lugar a dudas, ‘Lo que el viento se llevó’ –basada en la novela homónima de Margaret Mitchell, publicada en 1936–, dirigida por Victor Fleming y protagonizada por Vivien Leigh, Leslie Howard, Olivia de Havilland y Clark Gable entre otros. Fue estrenada por todo lo alto el 15 de diciembre de 1939 en Atlanta (Estados Unidos), aunque a España tardaría casi once años en llegar, una vez lo autorizó el régimen franquista –el dictador y distintas personalidades ya la habían visto–, proyectándose el 17 de noviembre de 1950, tanto en Madrid –en el Palacio de la Música– como en Barcelona –en el Windsor Palace–.
El próximo lunes se cumplen, pues, 75 años del estreno en España de una de las mejores películas de todos los tiempos, ganadora de nada menos que ocho Óscar –y nominada a cinco más– y dos premios honoríficos por cuestiones técnicas. Así que, sobre todo si nunca la has visto, esta es una buena ocasión para conocer la historia de amor –y desamor– protagonizada por la hermosa y caprichosa Escarlata O’Hara, hija de los propietarios de una plantación de algodón en Tara (Georgia, Estados Unidos), a partir de 1861, en el marco de la Guerra de Secesión estadounidense y posterior Reconstrucción. Y que dejará frases emblemáticas como «A Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre», «Francamente, querida, eso no me importa» –que es mucho más expresiva en la versión original: «Frankly, my dear, I don’t give a damn»– o «Realmente, mañana será otro día». Ten en cuenta, eso sí, que dura 238 minutos –cuatro horas, vamos–…