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Flor del Viento

31/08/2026
 Actualizado a 31/08/2026
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La Anémona pulsatilla, o ‘Flor del viento’ (también conocida en nuestra montaña como ‘Cuculiecho’, ‘Flor de las nieves’ o ‘Robameriendas’)  dio nombre, en Cármenes, hace 30 años, a un coro singular, que ahora ha llegado a su fin con dos conciertos, los días 22 y 23 de agosto, en Génicera y en el mismo Cármenes, capital de Los Argüellos. 

Fue aquella una  obra cultural de envergadura, pilotada entonces por dos personajes singulares nativos de aquel paraíso al que llegó el cronista, huyendo de la sublevación de la memoria del Mediterráneo que lo había atrapado con sus insidiosas ínfulas de padre de nuestra cultura, y al que despidió con el poemario titulado: ‘Llévame  del mar». Eran ellos Angel Fierro y Fulgencio Fernández, a los que pronto se unió el jovencísimo Antonio Manilla. 

Además de la primera Semana Cultural de la provincia, fueron dando cuenta de que aquella tierra había nacido para eso, a la que fueron asistiendo casi todos los protagonistas de la cultura leonesa, revistas, libros, y sobre todo el coro, que como muchas de las iniciativas, fue protagonizado por Ángel Fierro, quien, aficionado a la música, fue recorriendo la comarca de las montañas  y recogiendo de viva voz de los cantores y cantoras toda una ristra de cantares que habían ido cayendo en el olvido y que él resucitó, adaptó, y mostró a varios músicos profesionales que dieron a  la obra una espectacular presentación en escena. 

A eso se unió pronto la publicación de un libro de su autoría titulado: ‘Romances del moro Quil’, al que puso música el amigo de Quintanas, Julio Ferreras, lo que obligó a animar al coro de la iglesia de Cármenes a reconvertirse en uno de nuevo cuño, que  bajo la batuta de Fierro, recorrió la provincia  y grabó en discos todo aquel arsenal de belleza. 

Pero la edad, que no perdona, le ha dictado a Fierro su sentencia de cerrar ese periodo creativo, y él, consciente de que todo tiene un límite, ha decidido cumplir con su tierra con estas dos actuaciones, en Cármenes y en Genicera, entregándole la batuta a la Flor del viento, que en Cármenes dicen Cuculiecho. 

Así que, adiós a este periodo glorioso que esos hombres de Cármenes han sabido elevar a lo más alto de la cultura leonesa. 

Es probable que Cármenes, por culpa de este cofundador de la revista Claraboya, haya conseguido su mayor cuota de presencia en nuestra cultura, por lo que este cronista la rinde aquí la pleitesía debida, máxime tratándose de uno de los componentes de aquel grupo  Claraboya, de feliz memoria y uno de cuyos componentes, Luis Mateo Diez, ha llegado a lo más alto de las letras españolas. 

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