Secundino

Fin de curso: asfixiados y soñando con las vacaciones

03/07/2025
 Actualizado a 03/07/2025
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En esta primera semana del mes de julio terminan todas las actividades en los centros educativos. Hasta hace ocho años, el curso solía terminar en la última semana de junio. Con la supresión de los exámenes de septiembre y, al llevar los exámenes de recuperación de la selectividad a los primeros días de julio, se retrasa un poco el cierre de los centros educativos por vacaciones de verano. Este año, en Castilla y León, el último coletazo serán las pruebas de la PAU del uno al tres de julio.

Lo recuerdo muy bien. Este siempre era un momento de nervios y locura. El fin de curso siempre llegaba con una mezcla de emociones. No solo para los alumnos, también para sus padres. Por un lado, está el alivio de haber superado un año más, unos con mejores notas que otros, y por otro, la pena por no ver durante unos meses a los compañeros que vemos a diario y con los que compartimos tanto tiempo. Es momento de hacer balance, de ver si hemos dado todo lo que podíamos, si nos hemos esforzado, si estamos contentos con las calificaciones obtenidas. Momento de agradecer a los profes y compañeros que nos han apoyado durante el camino y de aplaudirnos por los obstáculos superados. No es un adiós, aunque al ver cómo se despiden algunos alumnos parece que no se verán en años. Es un hasta luego, en dos meses volverán a estar en las aulas otra vez, para seguir aprendiendo y formándose. Algunos volverán al mismo instituto, otros cambiarán de centro o pasarán a la universidad.

Este final de curso ha sido especial.  Más que nunca, en el mes de junio, los calores del periodo estival han comenzado a subir grados en las aulas. La situación en algunos centros escolares, que no cuentan con la climatización adecuada, hace necesaria la adopción de medidas para paliar los efectos de las altas temperaturas. En Andalucía, los colegios e institutos tenían la posibilidad de reducir la jornada escolar por el calor extremo, permitiendo la salida anticipada de los alumnos a las 12:00 del mediodía, siempre y cuando exista un aviso naranja o rojo por altas temperaturas. Esta flexibilidad horaria se aplica como medida organizativa para hacer frente a situaciones de calor excepcional en los centros educativos. 

Yo estaba en Cataluña en el mes de junio. Muchas escuelas catalanas tuvieron que soportar en este final de curso temperaturas entre los 35 y 40 grados, sin estar climatizadas.  Es difícil aguantar estos días especialmente tórridos en el interior y el prelitoral catalán, especialmente en el Vallès, donde se superaron los 37 grados en muchos municipios, según el Meteocat. Para paliar los efectos, bajan persianas, intentan ventilar al máximo y a los más pequeños intentan ponerlos a la sombra y mojarlos con agua. Esther Niubó, consejera de Educación de Cataluña, comenta que a raíz de las duras olas de calor de 2022 en que algunas aulas llegaron a los 40 ºC, el Departamento empezó a enviar ventiladores –12.700 distribuidos desde entonces– y ha instalado aire acondicionado en 207 centros, aunque sólo en espacios comunes como el comedor, el gimnasio, la biblioteca o un aula polivalente, algo que los institutos ven totalmente insuficiente, porque cuando las aulas superan los 30 grados, los ventiladores dejan de ser efectivos, porque lo único que hacen es mover aire caliente, como vienen denunciando los profesores hace años. El Ayuntamiento de Barcelona también lo admite y por eso presentó en 2024 el Pla Clima BCN, para instalar aire acondicionado en todas las escuelas de primaria antes de 2029, lo que supondrá una inversión de unos 100 millones, que saldrán de la tasa turística. «Sin climatizar las aulas, impartir las clases es imposible». 

A partir de hoy, 3 de julio, comienzan las vacaciones y los padres tienen que empezar a hacer cábalas y malabares finos a ver cómo van a organizarse, porque el calendario no sale a la primera: si los niños tienen dos meses de vacaciones y los padres un mes cada uno, y quieren pasar algunos días juntos como familia, ¿cómo lo harán? Es necesario cuidar y entretener a los niños. Lo cierto es que muchos padres se ven obligados a hacer piruetas para que sus hijos estén ocupados y atendidos. Este problema sí que es nuevo y no lo tuvimos en mi generación. Cuando mis hermanos y todos los estudiantes de mi pueblo llegábamos de vacaciones de verano, en junio, nuestros padres estaban esperándonos con urgencia para realizar las tareas del campo: entresacar remolacha; almacenar hierba o alfalfa; segar, trillar y limpiar el trigo y la cebada; atender a las vacas y yeguas… No teníamos tiempo para aburrirnos y sólo descansábamos los domingos. Cuánto ha cambiado la vida para mejor, por suerte para todos. Muchos padres se enfrentarán estos días a la locura de colocar a sus hijos, porque ellos tienen que seguir el horario de trabajo y los niños, o no tan niños, se quedan solos en casa. En la mayoría de los casos la solución está en ir «al pueblo con los abuelos». ¡Qué felicidad para los niños, y aún más para los abuelos!

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