Continuando mi dedicación en resaltar a famosos escritores españoles que este año –en el caso de seguir con vida– festejarían sus 100 años, no cabe sin mencionar al valenciano Fernando Vizcaíno Casas. Autor de 98 libros publicados y cuatro millones de ejemplares vendidos, fue llamado por ello ‘Mister Betseller’, convirtiéndose en el autor más leído en España e Hispanoamérica. Parte de su obra fue traducida al portugués, francés, japonés y chino. Y objeto de tesis doctorales en las Universidades de Bruselas, Amberes, Mons y Lyon.
Hijo de un fabricante de paraguas y abanicos, en 1948 Vizcaíno Casas se inició en el periodismo de Acción, órgano del Sindicato Español Universitario (SEU). Dos años después se trasladó de Valencia a Madrid para cursar la carrera de Derecho, aunque su verdadera vocación era ya el periodismo. Con el tiempo llegaría a ser columnista en líneas editoriales tan diferentes como el diario El Alcázar y la revista Interviú. Como abogado laboralista se especializó en los aspectos jurídicos concernientes al teatro, la cinematografía y los derechos de autores.
Su carrera literaria como dramaturgo y guionista le llevó a obtener numerosos premios y distinciones. Por poner alguno de los mismos, en 1984 la Editorial Planeta y el gremio de libreros de Madrid le eligieron escritor del año. Y en 2001 obtuvo la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.
Tuvo también Vizcaíno Casas una destacada labor como guionista de cine, de telenovela y otros programas de TVE. Entre sus obras llevadas al cine destacan ‘Niñas…¡al salón!’, ‘Hijos de papá’ y ‘…y al tercer año resucitó’, que el propio autor calificó de historia-ficción jugando con la idea de la contemplación que la sociedad española postfranquista tendría a un Franco resucitado. A este respecto, Vizcaíno Casas fue profundo admirador y defensor del franquismo durante la Transición, destacando su crítica a la democracia en: ‘¡Viva Franco! (con perdón)’; además de la mencionada ‘…y al tercer año resucito’, novela de 1980 entre las seis de sus obras llevadas al cine.
Fue sin duda el autor preferido de la derecha durante la Transición y el Felipismo, y calificado de «facha» en la óptica de las izquierdas, entre otros ‘brindis’ a su persona. Él mismo se autodefinió como «una persona absolutamente liberal», pues entendía por tal «señor que respeta las ideas ajenas y exige que respeten la suya».
Si el humor es la penicilina del hombre moderno, la obra de Vizcaíno Casas, rebosante de este antibiótico, fue un magnífico tratamiento para las infecciones de su época. El público asociado al llamado «franquismo sociológico» vio en él al cronista de una época feliz y al defensor de lo que ya se iba diluyendo como la llegada de la democracia. En este sentido no es raro que la mencionada novela ‘…y al tercer año resucitó’, partiendo del absurdo de la resurrección del Caudillo, se convirtiera en su novela de ‘historia-ficción’ más vendida, significando para su autor la confirmación como escritor de masas, un auténtico fenómeno sociológico. Con ocasión de una firma de ejemplares de su autoría en una larguísima cola en Valladolid, un señor tuvo que aclarar a su esposa: «No, mujer, quien está firmando no es Franco».
Vizcaíno Casas falleció de cáncer a los 77 años de edad, siendo sepultado en Navacerrada.