Ayer celebramos el Día Internacional de la mujer. Un día que la mayoría del personal festejó de la manera que le dio la gana, o de la forma que mejor encaja con su manera de entender la vida. Un día importante y necesario que, sin embargo, tanto partidos políticos como diversos colectivos intentan dictarnos la forma en la que debemos vivirlo.
Ayer toda la sociedad leonesa se mostró en público y en los medios de comunicación como defensores de la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer.
Políticos, jueces, cantantes, representantes de asociaciones, profesores, empresarios y periodistas ¡Claro que sí! Todo el mundo ayer abrió la bocona, como dice el redactor jefe de este periódico, para incidir en la lucha por la igualdad de oportunidades y los derechos de la mujer. No faltó nadie (es un día de los que te anotan en la lista negra si te excusas) en las muchas convocatorias que se realizaron. Como siempre, ocuparon un sitio preferente las que juntan las dos manos formando una especie de figura vaginal por encima de su cabeza, a ritmo acompasado mientras silabean, con tal ímpetu y mal gusto, que llegué a pensar que levantaban los brazos en busca del viento de cola para salir volando por encima de todos los mortales y hacer un doble carpado.
Y seamos sinceros, un día en el que muchos y muchas descubrieron que Clara Campoamor no era sólo el magnífico teatro de nuestra querida ciudad vecina, Oviedo, y que Flora Tristán no era la pareja televisiva de Leoncio.
Sin duda, un día importante para celebrar y reivindicar, pero que, como todo lo que toca la política, lo acaba manchando y enfurruñando. Más aún en estas fechas en las que nuestros políticos están cegados por la precampaña, ansiosos por demostrar quién es el auténtico campeón del feminismo.
Desde que el Sr. Rubio me dio la oportunidad de aparecer como opinador en este periódico, todos los primeros sábados de cuaresma siempre he tocado el tema Cofrade, mojándome y criticando aquello que me parecía incorrecto o injusto. Pues bien, hoy, siguiendo la tradición, corta en el tiempo, les diré al hilo de lo de antes, que somos muchos los Cofrades que llevamos el morado bordado en el lado del corazón, padres, hermanos y amigos que pedimos la incorporación de la mujer con plenos derechos, pero ya saben aquello que se dice de que: «las noticias en los periódicos de hoy, envuelven el pescado de mañana», y cuando se manda, el morado se aparca para lucir con orgullo el dorado.
Feminismo cofrade
09/03/2019
Actualizado a
13/09/2019
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