No hubiera debido dejar hasta hoy, martes, tres de marzo, la escritura de este texto. Es fecha en que, desde hace cincuenta años, junto con el nombre de la ciudad de Vitoria-Gasteiz se me subleva la memoria y me duelen algunos recuerdos que, sin duda, han contribuido a mi autoconstrucción personal –obra infinita donde las haya– en especial en lo que a mi sensibilidad social y pensamiento político se refiere. Pero no escribiré sobre aquellos hechos, aun guardo una esperanza de que el Gobierno de España apruebe una declaración de reconocimiento a las víctimas y de condena de aquellos actos criminales.
No, no hubiera debido dejar hasta hoy, martes, tres de marzo, la escritura de este texto. Y más, sabiendo que ayer lunes comparecería el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, convocado de urgencia que, elecciones son elecciones y a ti te encontré en la urna. Así que, después de haber visto lo visto y oído lo oído. Mejor aquí también sujetar los caballos de la memoria y del espíritu crítico, que, aun haya elecciones, aún hay clases y categorías y uno ha de honrar a sus mayores y maestros.
Así que para ponerle algo de humor a tanto cinismo histórico y presente les contaré de mis cavilaciones después de un paseo por la ciudad buscando carteles electorales y leyendo sus lemas. Y no, no hablaré de las promesas, ¿o pro-sillones?, cotidianas. Cómo hacerlo, siendo agnóstico hasta de mí mismo.
Dice el PP: «Aquí, certezas». Pero no, nada de nada, le di la vuelta a la farola y aún siendo blanco el fondo, allí, es decir, en su aquí, no figuraba certeza alguna. El PSOE por su parte me convoca con su ‘Cambiemos el futuro’. Pero como no me aclara si a mejor o si a peor. Pues, no sé, que no lo veo claro. Total dos palabrinas más... qué les hubiera costado. El que sí encuentro un poco inútil es el de la UPL: «Defiende lo tuyo». Si yo defiendo lo mío, entonces ¿será que ellos defenderán lo suyo? La verdad, más que lo mío mío o suyo suyo, yo preferiría que defendiesen lo común, lo de todos o nuestro. Crisis total fue ver el ‘Sentido común’ de Vox. Me vi expulsado de la razón y la lógica –casi hasta de la historia patria y la memoria– a las tinieblas exteriores y, claro, me di a la urgente petición de consulta al psicólogo. ¡Casi rezo!
Sé que nada más que me ocupo de cuatro candidaturas de las dieciséis presentadas, pero es que estoy ya a unos ciento y pico caracteres del fin de mi espacio disponible y eso no da para nada. Créame, me duele. Y aún así, me he pasado 35.
¡Salud!, y buena semana hagamos.