03/04/2026
 Actualizado a 03/04/2026
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Son días de creer, o de que al menos dé la impresión de que crees. Quería hablar de fútbol, pero a la vez no me gusta opinar de fútbol. No sabía muy bien cómo hilar en esta columna la eterna crisis de la Cultural con la Semana Santa, aunque lo cierto es que ambas están mucho más vinculadas de lo que pueda uno creer. No lo digo por mi gremio, el del periodismo, que ciertamente tiene esta semana mil y una opciones de titulares desde el ‘vía crucis’ hasta la más que improbable ‘resurrección’.  Yo creo más en la Cultural que en la Semana Santa, y seguramente con eso esté dicho todo.

Más que creer, lo cierto es que me importa mucho más, que al final es de lo que se trata. Porque muchos de los que estos días se meten con fervor debajo de los (algunos más que otros)preciosos pasos de nuestra Pasión en realidad no creen, pero esta semana hacen como que sí porque en realidad les importa mucho. Y eso no está mal, para nada. Las mierdas de nadie son más importantes que tus mierdas y es por eso que como a una persona que trata de no cruzar el río Bernesga desde San Andrés en la medida de lo posible durante todos estos días a la vez que cerraría el puerto de Pajares y el peaje de La Magdalena (que no del Huerna, babayus)para impedir la llegada de hordas de orcos al botellón al que nunca hubiera asistido Genaro Blanco, tengo la sensación de que además de una más que probable resaca, la limonada (cada vez más cara) tiene también como efecto secundario tomarse las cosas demasiado en serio. Joder, qué frase tan larga.

El caso es que, en mi histórica forma espiritual del ‘sudapollismo’, veo demasiadas complicaciones donde realmente no las hay, casi con la sensación de que el objetivo único es vivir permanentemente en el conflicto. A todos nos importan mucho muchas cosas que a veces están enfrentadas, pero lo cierto es que solo unas pocas de ellas son verdaderamente importantes, el resto, de una forma u otra, seguro que pueden convivir sin hacerse demasiado daño. Sin embargo, el hecho de no querer el mal del de al lado sí que es toda una cuestión de fe, que supongo que es de lo que va la Semana Santa, la salvación de la Cultural y la posibilidad de que te toque el Euromillón. Crean en lo que quieran, disfrútenlo, pero en la medida de lo posible dejen que el vecino haga lo propio.

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