Ante determinadas noticias de actualidad se me activó el refranero español y en concreto el adagio que reza «Dios los cría, y ellos se juntan», más comprenderán que no responsabilizase a dios alguno, en ninguno creo, de la creciente junta, unión o pacto (coalición o coaligarse es cosa practicada por el presidente Sánchez y su dios los libre) del PP y Vox. Proverbio que, tal como observa la correspondiente ficha del Refranero multilingüe del Centro Virtual Cervantes, tiene una intención estimativa e irónica, similar al decir contenido en el Tesoro de la lengua castellana de Sebastián de Covarrubias que expone que: «El codicioso y el tramposo, fácilmente se conciertan». Nadie se pique, que no parlo de ajos, sino de refranes que no son más que «dichos agudos y sentenciosos de uso común» o popular. Además, tampoco es cosa de extrañar ni de rasgarse las vestiduras tal confluencia de intereses. Después de todo de la misma caverna vienen los unos y los otros, cual venían sus siete –(no me sale lo de magníficos)– padres fundadores, todos a la sazón de rancio abolengo franquista (seis exministros del general superlativo y otro alto cargo de la misma dictadura. Vamos, todos ellos de pedigrí pleno de profundas convicciones democráticas.
No, no me extraña ni escandaliza nada el cortejo existente entre ambas formaciones políticas. Es de lo más natural. Ya lo hicieron con total franqueza y magnificencia por parte del PP («verbi gratia»: en CyLeón el vicepresidente voxista García-Gallardo sin competencia alguna y bote –que no vote– gracias). Con más pasión e intereses en esta ocasión, que ya se sabe que “la familia que crece unida, permanece unida (bueno, al menos lo pretende) aun cuando el crecer de una parte sea la merma de la otra. Como en lo de los ‘primos-hermanos’ habrá que ver quién acaba siendo el primo.
Lo que más me extraña es que Vox, tan cantaora y partidaria de la España una y sólo una –lo otro no se lo creen ni ellos– no quiera negociar el destino en lo universal de la Generalitat Valenciana con Génova, es decir, con Feijóo, sino con su candidato, Pérez Llorca, a la presidencia de la misma. Otro socavón bajo los pies del descentrado presidente del PP. Y esto, después de que sus eurodiputados se lanzasen, de la mano de Vox, en brazos de la ultraderecha europea de Patriots y votasen contra el objetivo de emisiones de 2040. ¿Recuerdan cuando se decían un partido de centro? ¡Qué descentre, madre! ¿«Volverá a reír la primavera»? ¿Por qué oscureces España? ¡Ay la familia…!
¡Salud!, y buena semana hagamos.