Y el grupo de filósofos de lo rural sin obra publicada y filósofas en bata guateada para salir al panadero nos hemos puesto a trabajar en yacimientos de empleo no explotados hasta ahora, y ya le enviamos a Fátima, la ministra virgen, un dossier de iniciativas de la ruralidad. A saber:Una facultad de capar gochos que, como decía Santiago el de Argovejo, desde que murió el capador de Las Salas no se hace buena cirugía;en la misma facultad una cátedra independiente de aturdir a los gochos —un máster de 50 créditos—para achuquinarlos conforme a derecho porque el Parlamento Europeo nos ha advertido de ilegalidad por aturdirlos poniendo en el radiocassete los discursos completos de Silván;una fábrica de guatear las batas;una cuarteto de sofocones para las fiestas que no acaban hasta el amanecer;un domador de jabalises para que crucen por los pasos de peatones;una fábrica de escafandras para cuando pongan la escuela de astronáutas, que la van a prometer en las próximas elecciones; y, sobre todo, una fábrica de bozales, que buena falta nos va a hacer...
Y una fábrica de mangos de azadón para enseñárselos al presidente de Movistar cuando sale en la tele riéndose.
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