Europa está en crisis, España más y CyL también

Santiago Sabugal
11/03/2026
 Actualizado a 11/03/2026
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Al hilo de las recientes declaraciones del Premio Princesa de Asturias de Humanidades, el filósofo surcoreano Byung -Chui Han, y de los comentarios sobre sus ideas filosóficas, se me ocurren algunas reflexiones trasladas a nuestro país y a nuestra Comunidad Autónoma.

Vivimos tiempos sin entusiasmos, sin objetivos trascendentes, buscamos como alocados el placer inmediato, huimos del sacrificio, del dolor y combatimos este al menor síntoma con multitud de analgésicos, cada vez socializamos menos y nos refugiamos en las redes sociales, atiborrándonos de información continua y no de conocimientos, sin darnos cuenta que son un remedio temporal que conduce al aislamiento y a la insatisfacción. 

Nuestros gobernantes no plantean proyectos ilusionantes y solo abordan las necesidades cuando ya son un problema grave y no tienen solución a corto plazo, como el actual de la vivienda o el de la creciente soledad de muchas personas abocadas a salidas drásticas como el suicidio en el que somos uno de los campeones de Europa. 

Se prioriza la solución de algunos problemas, si tienen una repercusión publicitaria con intereses electorales, pero hay una ausencia de planes que prioricen las necesidades y promuevan una cultura de valores que a la postren hacen una sociedad más justa y mejor.

¿Por qué la vivienda es hoy uno de los problemas que más preocupan cuando no hace tanto tiempo había un exceso de construcción?

¿Por qué tenemos un problema con la inmigración y no abordamos la causa de su necesidad con políticas que promuevan la natalidad estando inmersos en una dinámica de envejecimiento acelerado?

¿Por qué tenemos un sistema productivo en el que predomina el sector servicios de bajo valor añadido y bajos salarios, y no apostamos de una vez por la innovación promoviendo la investigación y el desarrollo tecnológico?

Podríamos seguir planteando muchos más «por qué» y seguro que cada uno de los lectores añadiría alguno más. Es hora de exigir a nuestros gobernantes, y más en vísperas de elecciones, que presenten propuestas de planes de actuación que recojan todos los problemas identificados en la sociedad actual empezando por los del sistema educativo, base del desarrollo de toda sociedad. 

Propuestas que no tienen que salir solo del buen hacer o de la buena intención de unos pocos políticos; los que tengan vocación de servicio público tienen que adoptar metodologías de empresa a imitación de los «planes de «participación y mejora continua o los círculos de calidad»  y promover una cultura de participación  que identifique los problemas, involucrando en esta tarea a  los actores de cada sector, priorizando su solución en función de la urgencia y de los recursos financieros disponibles y estudiando las vías de solución  de los menos urgentes así como la procedencia ,de los recursos financieros necesarios. 

De esta forma, las próximas elecciones dejarían de ser un ritual electoral más generando ilusión en la sociedad, a la vez que se promueve una cultura de la eficiencia y se resuelven con bases firmes los problemas que tiene nuestra comunidad y nuestra provincia en este momento.  

Y solo así daremos un salto cualitativo emprendiendo la senda que nos saque de la actual cultura hedonista y consumista que nos adormece con entretenimientos que no llenan y conducen a un estado de insatisfacción creciente, caldo de cultivo para populismos y gobiernos autócratas.  
 

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