Recuerden los rumores del pasado que lo situaban como secretario general de la Otan. Salida soñada para tantos. Se buscaba sustituto para Jens Stoltenberg, que alargaba su mandato debido a la invasión rusa de Ucrania. Se prendían con la idea de mandarlo para algún cargo atractivo y bienpagado internacional, europeo o de lo que sea. La Presidencia del Consejo Europeo era otra puerta ante las elecciones cercanas. Finalmente fueron Mark Rutte y António Costa, qué se creían ustedes. Nunca se supo si dio él la negativa o se la dieron a él, el caso es nunca aparecer como el que pierde la batalla. Concibe la política en términos bélicos, enemigos y súbditos, por lo que irse denotaría una rendición, y la posibilidad de un rechazo también.
Quedarse y vencer al hundimiento latente era la necesidad personal del autócrata. Da igual el arrastre ante los que le mantienen por intereses espurios, o la corrupción manifiesta de todo su círculo; resistir ya supone una victoria frente a aquellos que no considera sus gobernados, sino sus incordios. No entiende de democracia o política, sino de «porque lo digo yo, y punto».
Sin embargo, el flujo es incontrolable, se encuentra fuera de sus tentáculos lo que cada semana domina la opinión pública. Desea ardorosamente que el gorila Trump le suelte alguna, para poder excitar a sus grupis ansiosas por el argumentario monclovita. Rutte también es buen antagonista, porque lo fue cuando presidía Países Bajos, acuérdense de las broncas que nos echaba. Su pasada candidatura queda nula frente a las necesidades de desviación del presente. Y un domingo por la tarde entra en su lógica para desenfocar y apuntarse un tanto frente a sus menguados, aunque sea palabra de Pedro, es decir que Rutte tuvo que salir a desmentirle.
Ábalos y Koldo han pasado por el juzgado, Santos Milagro hará lo propio la semana que viene. Continúan las voces que apuntan a más ministros, las mismas fachosféricas que tuvieron razón. Hablen obstinados de Irán-Israel o del presupuesto militar, pero la mancha sigue en fase de crecimiento y a ver cómo se maquilla al final.