Decididamente no nos queda más remedio que acogernos a lo que se ha dado en llamar técnicamente 'la doctrina Sidoro', que es aquella a la que dio carrete el gran Sidoro a los mandos del mostrador Bar Casa Isidoro. A las tres en punto paraba de maxilar las tapas del día, subía el volumen de la televisión y decía solemne: «Empieza El Parte».
Pasaba la media hora pertinente sin pestañear, pasaba de lo nacional a lo internacional, el chafardeo y los deportes, incluso el tiempo que entonces no tenía programa propio. Decía An Gelillo, «míralo, escucha como si estuviera escuchando» pero resulta que también era muy partidario de aquella otra teoría del «marchar sí marchó... pero no fue». Y lo demostraba porque nada más que acababa el parte, sabedor de que el pueblo llano estaba esperando explicación al mundo que nos rodea, lo decía, con cierta solemnidad pero cada día lo mismo, sin variar ni una palabra.
- Esto no hay cabrón que lo entienda. Lo mires por donde lo mires.
Y marchaba a dormir la siesta, que siempre fue la única solución razonable al confusionismo, que es la teoría que inventó la miss a la que preguntaban por Confucio. Como decía el torero, «esos cojones en Despeñaperros y que se lo pregunten a Belén Esteban, que escribe libros».
Vuelvo alsuco que Belén Esteban se me cuela todas las semanas y no sé a santo de qué. Iba la cosa de que ya no hay cabrón que entienda ni siquiera el tiempo; que ya dice Santos que en los 102 años que lleva viviendo nunca vio un invierno como este; si es que fue invierno. Por eso no nos queda más remedio cuando nos preguntan por el tiempo quedisertar: «Cuando el cuervo corvea y el águila pía, no hay mejor señal de agua que cuando empieza a llover».
Esto no hay cabrón que lo entienda
29/05/2022
Actualizado a
29/05/2022
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