jose-luis-gavilanes-web.jpg

O estás conmigo o estás contra mí

08/03/2026
 Actualizado a 08/03/2026
Guardar

El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán y la respuesta de éste país contra los Estados vecinos está generando un conflicto armado de grandes dimensiones, cuyas consecuencias, sean económicas o de otro cariz, tanto para España como al resto del mundo, son difíciles de predecir, aunque seguro serán muy duras y duraderas. De momento, a Dios gracias, tanto dos potencias atómicas como Rusia y China se mantienen expectantes.

Un episodio que tiene que ver como gran violación de los derechos humanos, tal como ha informado la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, ha sido el bombardeo —al parecer por Estados Unidos— contra la escuela primaria femenina iraní de Shajareh Tayyibeh, en Minah, con más de 200 víctimas entre muertos y heridos, la mayoría de ellas niñas, además de padres y familiares, cuya imagen de tumbas que se están abriendo para enterrarlas resulta espeluznante. Pero, uno se pregunta, si Israel lleva matando más de mil de niños y niñas en Gaza, ¿qué importancia puede darse a este menor infanticidio de iraníes? Por ello, tanto Estados Unidos como Israel, no solo les importa un pepino esta masacre sino que, además de haberse cargado ya a la cúpula gubernamental iraní con el ayatolá Jomeini a la cabeza, manifiestan que esto es solo el comienzo de lo que está por llegar, claro es si Irán no se rinde a los deseos yanqui-hebreos.

El presidente estadounidense Trump está muy enfadado contra el gobierno español porque no ha permitido el uso conjunto de las bases militares de Morón de la Frontera y Rota en el ataque a Irán. Y es que, cada vez más, el engreído y enfurruñado presidente de los EE. UU está llevando a cabo el dicho de «estás conmigo o estás contra mí», una elección binaria sin términos medios denotando que la inacción o falta de apoyo equivale a oposición. Más que aliados, lo que quiere Trump son vasallos. Porque la actitud del presidente de los Estado Unidos, acusando a España de «perdedor», está llegando a algo así, que, por desgracia, conocemos muy bien los españoles tras una fratricida guerra civil.

Lo que a uno más le preocupa y repugna es la distinta actitud de los partidos políticos en nuestra propia casa. Mientras ya sabemos la postura del señor Abascal (VOX) poniéndose conmovedoramente la mano en el pecho a la altura del corazón ante un discurso de Trump. Por otro lado, ante esa y la postura ambigua del señor Feijóo (PP), el presidente del Gobierno Pedro Sánchez (PSOE) ha hablado valientemente, haciéndolo sin ambages por no compartir el ataque bipartito a Irán. Una postura que, si bien siempre ha salido de su boca la condena a un régimen tiránico como el de los ayatolás, no por ello aprueba el ataque contra Irán. Un ataque que se realizó no por el hecho infundado de disponer de «armas de destrucción masiva», como fue el caso de la invasión a Irak, sino para acabar con el «poderío atómico amenazante» de Irán. 

Dentro de la disparidad política actual en España, es curiosa la actitud de parte de la derecha y de la ultraderecha española moviendo labios añorantes con su habitual ¡viva Franco!, ¡arriba España!» o al grito insultante contra Sánchez llamándole ¡hijo de puta!; pero ahora, en el ataque a Irán por Estados Unidos e Israel, ¡si, bwana! o el que calla otorga es la actitud de la oposición política española ante dos países todopoderosos en armas, que dan por justo eliminar por las buenas o por las malas todo aquello que con ellos no comulgue o se les oponga sea donde sea.  
 

Archivado en
Lo más leído