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El espejo de Aragón: logística, datos y termodinámica

27/02/2026
 Actualizado a 27/02/2026
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Tras analizar las fugas de valor que sufre León con sus materias primas y su talento, toca mirar hacia fuera para identificar soluciones. El éxito económico suele dejar huellas y, para León, ese rastro tiene nombre propio: Aragón. Una región que compartía con nosotros desafíos estructurales, pero que ha sabido transformar su condición de «lugar de paso» en una plataforma de destino global. Mirarse en el espejo aragonés no es un ejercicio de envidia, sino de realismo estratégico.

El primer reflejo de este espejo es logístico. Mientras proyectos como Torneros siguen sumidos en una parsimonia burocrática asfixiante, Zaragoza consolidó hace décadas Plaza, su plataforma logística, hoy referente mundial. La diferencia es de concepto: la logística moderna ya no consiste en que los camiones atraviesen un puerto de montaña, sino en que se detengan para transformar mercancías utilizando la energía generada a pie de polígono. Aragón ha demostrado que incluso un secano puede ser un vergel logístico. León, siendo un vergel natural, no puede permitirse seguir «en pañales».

La gran oportunidad actual viaja por fibra óptica. Los grandes nodos de Madrid (ciudad Tier 1) sufren una saturación crítica, la «Fatiga de Madrid»: falta de suelo, red eléctrica al límite y escasez hídrica. El capital tecnológico busca desesperadamente provincias con seguridad hídrica y eficiencia climática. Aragón ya ha recogido el guante con cifras tremendas. Amazon ha anunciado una inversión de 15.700 millones de euros en su centro de datos aragonés, a los que se suman los macroproyectos de Microsoft en Villamayor y La Muela. Hablamos de una inyección que redefine el PIB de toda una comunidad.

León es el candidato perfecto para liderar la siguiente fase de esta expansión. No partimos de cero. Contamos con dos activos estratégicos que son la envidia del Noroeste. El SCAYLE (Supercomputación de Castilla y León), pieza clave en computación de alto rendimiento, y el Incibe, que aporta la capa de ciberseguridad indispensable para el ecosistema digital.

En la industria del dato, la termodinámica manda y el indicador rey es el PUE (Power Usage Effectiveness), que mide la eficiencia energética. Refrigerar servidores de Inteligencia Artificial a 40 grados es ineficiente y prohibitivo. León ofrece una solución imbatible: el free cooling y, sobre todo, la refrigeración líquida (liquid cooling). La IA actual genera un calor que el aire ya no puede disipar, requiere agua y frío. Nuestra abundancia hídrica y la baja temperatura de nuestros recursos nos posicionan como el refrigerador natural más eficiente del país.

Transformar el agua y la energía de León en capacidad de cómputo es la forma más inteligente de retener nuestro Valor Añadido Bruto. Si Aragón logró atraer miles de millones convirtiendo sus debilidades en activos, León tiene argumentos técnicos superiores para hacer lo propio. Tenemos la energía, tenemos el agua, tenemos el SCAYLE, el Incibe y el clima. Solo nos falta romper el espejo de la resignación.

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