17/03/2026
 Actualizado a 17/03/2026
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El gobierno de una nación, de una región o de un pueblo debería ser algo parecido a gobernar una familia. En este caso parece primordial que haya acuerdo y armonía entre sus miembros. Desgraciadamente en el terreno político parece tener mayor protagonismo la rivalidad que el diálogo constructivo. La política bien ejercida es una noble acción en favor de las gentes, aunque no exenta de una tentación tan humana como es mirar más el propio interés, la nómina de quienes viven de ella, que el interés de la sociedad. No obstante, lo ideal sería unir fuerzas y promover acuerdos entre los elegidos. Así debería ser, máxime si se tiene en cuenta que, por lo que se ve, todos, menos los que han desaparecido del mapa político, dicen estar contentos con los resultados. Eso es lo que ha pasado este último fin de semana en nuestra región de Castilla y León, aunque en el fondo también lo más probable es que ninguno esté plenamente satisfecho. 

Los ganadores estarían más contentos con mayoría absoluta, otros desearían haber crecido un poco más y, finalmente, se entiende que no estén tan contentos los que de ninguna manera van a poder participar en el futuro gobierno regional. En todo caso, parece claro que el pueblo ha decidido que haya diálogo y acuerdos. ¿De qué habría que hablar? Sencillamente de los problemas que afectan a los ciudadanos de esta gran región, muchos de los cuales son comunes con otras regiones de España: trabajo, vivienda, industrialización, sin descuidar la educación y la sanidad, que, siendo objetivos, aquí no son tan malas, aunque sean mejorables, y de una manera especial se debe hacer frente a la despoblación de las zonas rurales. 

Concretando un poco más, y como algo realmente urgente, debería abordarse el tema de la agricultura y ganadería. Siendo una región tan rica en este aspecto, no parece muy claro el futuro de los agricultores y ganaderos. Tampoco está en su mejor momento el tema de la industria en una región en tiempos pionera en campos como la automoción, tal vez demasiado precipitada a la hora de desmantelar las centrales eléctricas, las azucareras… o irresponsable dejando perderse rutas de ferrocarril tan significativas como la Vía de la Plata o el tren de la MSP y otras. ¿Es tan difícil ponerse de acuerdo a la hora de construir más viviendas? Será por falta de terreno…Finalmente, es urgente canalizar bien la integración de los inmigrantes, que aquí no son problema, sabiendo acogerlos, integrarlos y cuidarlos adecuadamente sin tantas trabas burocráticas.

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