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Eppur si muove

02/12/2017
 Actualizado a 13/09/2019
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El mundo está tan loco, suceden cosas tan abominables cada día, que lo más asombroso es que siga girando. Si Galileo levantara la cabeza no daría crédito. Parece mentira que, a pesar de la sangre y las heridas, la humanidad en vez de evolucionar y luchar por preservar los derechos humanos que le son inherentes se haya vuelto cada vez más radical, menos critica y razonable, menos sana emocionalmente hablando.

En nuestro país, sin ir más lejos, siguen muriendo mujeres a manos de sus parejas, entre los jóvenes vuelve a instaurarse como normal una cultura machista que dábamos por superada. Hay ancianos que mueren antes de recibir la ayuda solicitada en el marco de la ley de dependencia y muchísimas familias viven en riesgo de exclusión social. Trabajos mal remunerados, paro alarmante, subsidios en listas de espera. Menores en situación de pobreza. Uno de cada tres menores vive en situación de pobreza relativa. Sí, en España, ese país al que parecen preocuparle más las banderas que la dignidad de sus vecinos.

Esta semana se aprobó el cupo vasco con el beneplácito de socialistas y populares. Un cupo cuya instauración histórica y constitucional empieza a ponerse en juego, seguramente porque las cuentas no cuadran. Tal vez, si las mostraran, podríamos opinar con más base. Se plantea una reforma de los estatutos de autonomía y no me parece mal modernizar la constitución. Ya ha llovido desde el 78. Los tiempos cambian y hay que renovarse o morir. Eso sí, si la reforma en cuestión es el medio de hacer justicia entre comunidades lograremos una paz duradera y deseable. Sin embargo, me temo que será un simple parche que hablará de plurinacionalidad para esconder los millones de euros que recibirán catalanes y vascos a cambio de estar ‘dentro de’ y calladitos.

Siempre he creído y defendido la unidad, pero a cualquier precio no la quiero. Igualdad de oportunidades y derechos merecen un señor de Badajoz y uno de Girona, una mujer de Donosti y una de Zamora. Habrá quien piense que siempre es mejor lo malo conocido. Yo creo que cuando lo conocido es una máquina de tragar dinero y oprime y engaña a todo un pueblo, sería mejor probar con savia nueva. Parafraseando a Einstein, si quieres resultados diferentes, haz cosas distintas. Hay más opciones que PP y PSOE tanto si uno es conservador, como si es liberal o progresista.

Y mientras escribo todo esto, leo en la prensa que en Kabul se venden niñas a dos euros. Y Pyongyang sigue jugando como un niño travieso lanzando misiles al mar de Japón para enfadar a Trump. Lo dicho, lo raro es que no hayamos saltado por los aires. Qué inmutabilidad la del planeta… Pase lo que pase, se mueve, querido Galileo, se mueve.
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