Hace unos años, cuando todavía estaba abierto el bar Mansillés y, por supuesto, el entrañable Carlos a los mandos, llegó (o marchaba, no estaba muy claro) un asturiano que andaba para atrás. "Iba a volver para casa, pero entrome la marcha atrás, subí el Pajares y si no me la sacan, la marcha atrás, me salgo de España".
Me acordé de él paisano el miércoles, que tenía que ir a una cena que inventó Lolo —en realidad no es una cena, es la penúltima cena—a un bar allá p’al Húmedo. Ypara allí caminaba desde el mi San Mamés cuando la procesión me echó para donde el Hogar del Transeúnte, quise entrar por la plaza Mayor y la procesión me echó para otra plaza más abajo, quise entrar por las Carbajalas y la procesión... encontré a Alvarito Caballero y se extrañó:"¿Para dónde vas?".
- P’al extranjero, creo, porque iba para otra parte pero entrome la marcha atrás y creo que me salí de España.
El viernes quise ir a Jiménez de Jamuz, que crucifican a un tío y se quedan tan panchos, bueno, hasta hacen fiesta. Me metí en La Bañeza para tomar un café y cuando quise salir estaba metido... en medio de la procesión. Por suerte apareció una agente, muy amable, es verdad.
- ¿Cómo puedo salir de aquí?
- Uff. Es que está la procesión.
- Ya veo.
Menos mal que apareció uno que malicio yo que es de un banco a los que debo dinero porque me llamó por el nombre. «Uff», otra vez. Menos mal que aceptó sentarse de copiloto y cuando ya creía que estaba en el extranjero un cartel decía que para Jiménez. Lo malo fue para el del banco, que tuvo que volver andando.
En Olleros me atrapó otra Pasión y hasta que no crucificaron al paisano de la túnica no me pude ni mover. Quería volver a cenar y llegué para desayunar.
En fin, no os cuento más, pero me puse a investigar y parece que la culpa es de un tal Genarín, ¡qué cabrón! Por su culpa casi me salgo de España, entrome la marcha atrás.