Desconocía que Comillas fuera el primer pueblo de España con alumbrado eléctrico. Ha sido la periodista ponferradina Raquel Peláez, quien lo cuenta en su divertido y mordaz ensayo ‘Quiero y no puedo. Una historia de los pijos de España’. Parece ser que Antonio López, marqués de tan noble villa marinera, quiso hacerle este regalo a Alfonso XII y a su esposa María Cristina, que bien aprovecharon el viaje a la costa cantábrica porque además de tomarse sus bañines terapéuticos y ponerlos de moda, disfrutaron de las bondades de las calles iluminadas mas allá de los faroles de aceite, o las peligrosas velas productoras de incendios.
Aunque la electricidad que producen los rayos durante las tormentas ha ocasionado peligrosos siniestros, como el de Valdepielago hace veinte días. Fue el primer gran susto del verano como el que se ha producido en Canseco, cuyas columnas de humo se divisan claramente en el cielo mientras escribo estas palabras.
A la vez recibo por WhatsApp noticias de una amiga que tiene un cortijo en la sierra de Almería llamado ‘Las Gallardas’, un negocio turístico que abrió con unas socias , en la zona de Los Gallardos , con los ahorros de su vida. Se encuentra rodeado por el fuego y hasta el momento se ha cobrado la vida de doce personas, con varios heridos graves y desaparecidos de varias nacionalidades además de más de 1.000 personas desalojadas. Es el más mortífero de los registrados en Andalucía.
Miedo, destrucción, humo, es inevitable rememorar las terribles estampas vividas el verano pasado en pueblos como Palacios de Jamuz, donde alrededor de 1. 200 personas fueron evacuadas y parte del pueblo fue consumido por un fuego devastador que se tragó patrimonio, herencias y recuerdos. Toda una vida consumida en unas horas voraces mientras el sol tornaba a un perenne color naranja alimentado con las llamas que anegaban Las Médulas, La Cabrera, Laciana, Fasgar.
Un aviso informativo en un grupo alertaba ayer de que afortunadamente, el incendio cercano, presuntamente provocado, por la dirección del viento se dirige hacia la vertiente asturiana. No supone riesgo para Canseco, Genicera ni el resto de localidades del municipio.
Pueril reflexión que nace del sálvese quien pueda. Porque la danza del fuego es caprichosa y algo falla en su ejecución y no es precisamente la música del compositor gaditano que la compuso. Falla la previsión, los medios, y falla esa capacidad de improvisación que a veces se queda en mera intención. Dice la escritora Nazareh Castellanos en su ensayo ‘El puente donde habitan las mariposas’ que la intención es la patria donde habita la esperanza. Pero igual también debiera poner esta frase entre comillas. No aprendemos.
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