Atrás dejamos las ‘entrañables’, y casi sin darnos cuenta caemos de cabeza en el ecuador del mes de enero. Por lo general, este suele ser el mes elegido por gran parte de las personas humanas como el pistoletazo de salida de los buenos propósitos. Dejar de fumar, apuntarse al gimnasio o salir a correr tres días por semana. Como manda la tradición, yo ya me he comprado unos guantes de lana en previsión del frío que se avecina, y que deseo firmemente que no se unan al cajón donde descansa el chándal del año pasado. No nos engañemos, lo fundamental es disfrutar equipándose y gastar en las rebajas, las ganas y los hábitos ya aparecerán como las musas o el duende.
Quizá lo más interesante durante este mes en el que se traspasará la capital de la gastronomía a Almería, es el inicio de la campaña electoral que algunos esperan ansiosos. Vaticino que será apasionante, porque nadie sabe por dónde puede salir esto, y los que vayan de politólogos, mentirán, porque una cosa es el resultado objetivo y otra, los deseos que nacen de dentro para joder al prójimo.
Todo el mundo, especialmente en los bares, da por supuesto la máxima (real o inventada), de que el que ha ganado bajará, y que el que aún no hay llegado, entrará con más fuerza que el Centro Democrático y Social de Maximino y su famoso pacto cívico, algo inédito para aquellos tiempos y mucho más emocionante y divertido que el actual ‘a tres’ de Andalucía.
Todo el mundo confeccionará sus encuestas ejerciendo el chafardeo, siempre en función de su papel en la fiesta. Los que se han quedado fuera darán palos, y los que entren o repitan, lanzarán flores. Algo parecido al año de la capitalidad de la gastronomía. Un importante reconocimiento para la ciudad en el que nuestra hostelería ha dado un importante salto de calidad. Hemos vivido la unión de toda la sociedad, como nunca antes se había visto en esta tierra, rematado con las dos estrellas Michelín y con la guinda de los tres grandes proyectos que están por venir: como la adolescente Marcela, El Palacete y el esperado Camarote Hotel, que hacen pensar que no todo está perdido y que tres empresarios de León, se la juegan en León y con León.
Pero como en todo, habrá fenómenos que en un alarde de sinceridad, criticarán este ejercicio con miles de argumentos manidos y cansinos, simplemente porque se han quedado fuera del taco gordo, o como decía un jefe mío, porque no se lo han llevado calentito.
Enero
12/01/2019
Actualizado a
07/09/2019
Comentarios
Guardar
Lo más leído