En territorio amigo

Eduardo Díez
11/09/2026
 Actualizado a 11/09/2026
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Se casa nuestro amigo y nos rondaba una pregunta, ¿Cómo se puede sorprender a alguien tan acostumbrado a hacerlo a diario, ya sea con líneas o actos?

La respuesta no era sencilla. Sobre todo, porque la persona a la que quieres sorprender tiene la costumbre de adelantarse a los demás escribiendo esas columnas que aparecen cuando menos te lo esperas.

Así que la solución no estaba en buscar algo extraordinario, estaba mucho más cerca. Había que entrar en su territorio, en ese espacio cotidiano donde uno baja la guardia porque cree que todo va a suceder como siempre. Y por la admiración declarada, pensamos que nos podría ayudar Tintín. No porque Víctor sea precisamente un aventurero. No le imaginamos cruzando el desierto en busca de un tesoro, persiguiendo traficantes por los cinco continentes o saltando de un avión en marcha. Lo suyo ha sido siempre bastante más sencillo: juntarse con los amigos, volver a Almanza, ver al Real Madrid y disfrutar de esas pequeñas cosas que, con los años, terminan siendo las importantes.

Pero si uno se pone a buscar, acaba encontrando ciertas similitudes.

En El secreto del Unicornio, Tintín descubre que detrás de algo que parece sencillo se esconde una historia mucho más grande. Y quizá eso sea lo que ocurre cuando uno intenta contar quién es Víctor: un amigo de los que preguntan, de los que se preocupan, de los del día a día, que siempre están ahí.

Relacionado con esto último, también encontramos el mítico Cangrejo de las pinzas de oro, donde Tintín conoce a Haddock y comienza una amistad de las que duran, como la nuestra. Aunque, en este caso no está muy claro quien representaría al viejo capitán.

No nos podemos olvidar de El tesoro de Rackham el Rojo, donde nos damos cuenta que los tesoros no siempre están escondidos en una isla, ni necesitan un mapa para encontrarlos, sino que están en casa.

A veces el tesoro es tener un pueblo al que siempre quieres volver. Es saber que, pase lo que pase, hay gente que va a estar para lo que haga falta. También es compartir tantos pequeños capítulos que, cuando los juntas, terminan formando una gran aventura.

Y por último queda Objetivo: la Luna, quizá el título más apropiado para cerrar esta historia. Porque si algo tienen las aventuras de Tintín es que, cuando parece que ya lo has visto todo, siempre aparece un nuevo destino.

Y ahora está Laura, nuevos proyectos, nuevos planes y, sobre todo, una nueva aventura por delante. No sabemos si el destino realmente será la Luna, León o simplemente otro verano en Almanza, pero lo importante es que el viaje acaba de empezar.

Y esta vez, Víctor, no te toca escribir la historia, te toca vivirla.

Pd.: Ha sido un placer entrar en tu territorio, amigo.
 

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