La semana pasada abordamos la inversión de calidad, destacando lo beneficioso que es para el inversor en rentabilidad, volatilidad y consistencia. Los inversores en calidad suelen centrarse en sectores que presentan características propicias para el crecimiento sostenible, la generación de altos retornos sobre el capital y la existencia de ventajas competitivas duraderas. Estos sectores son:
Salud: es muy atractivo debido a su crecimiento estructural impulsado por el envejecimiento de la población, el aumento de la demanda de soluciones médicas avanzadas y la innovación constante. Empresas con productos patentados, marcas sólidas y altos márgenes de beneficio son valoradas.
Bienes de consumo básicos: las empresas de este sector producen bienes y servicios esenciales que la gente compra independientemente de la situación económica (alimentos, bebidas, productos de higiene personal, etc.).
Tecnología: aunque puede parecer un sector de alto crecimiento y, a veces, de «moda», los inversores en calidad buscan empresas tecnológicas con modelos de negocio robustos, ventajas competitivas, efectos de red, propiedad intelectual, ingresos recurrentes y una sólida generación de flujo de caja.
Bienes de consumo discrecional: dentro de este sector, buscan empresas con marcas fuertes, lealtad del cliente y la capacidad de mantener altos márgenes a lo largo del tiempo.
Servicios de comunicación: Empresas con modelos de negocio basados en suscripciones o plataformas dominantes.
Productos industriales: especialmente aquellas con nichos de mercado, tecnología propietaria y un alto poder de fijación de precios en sus productos o servicios especializados.
Servicios Financieros: por su efecto de red, economías de escala, altas barreras de entrada, ingresos recurrentes, beneficios predecibles, potentes márgenes, elevados retornos sobre el capital y bajos o nulos niveles de endeudamiento.