Imagen Juan María García Campal

En defensa del español

07/09/2016
 Actualizado a 18/09/2019
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Múltiples e inmensas mis ignorancias –no teman, no les voy a citar el platónico y socrático, ya lugar común, sobre el saber– para su desbaste e intentar un mínimo arrimo a la deseada sabiduría, sigo a uno de mis escritores preferidos, André Gide, que dice: «sabio es aquel que constantemente se maravilla». De ahí y, acaso, de conocer mi tiempo perdido (pues sí que voy español yo), creo me viene esta capacidad de admirarme de tantas cosas que personas ynaturaleza me brindan de continuo.

No teman, tampoco voy a ocupar estas líneas en defensa de un español concreto, aun cuando, se sabe, para mí España son, primordialmente, los españoles –unos más que otros, algunos nada–, su paisaje –bis, bis, al estribillo–, y poco más, si algo; pues no creo en otras convenciones o simbologías de valor especial o universal. ¡Humanitas et natura!, amén, obviamente, de la lengua española que uso para, aprehendiendo ajenos saberes y pareceres, hacerme. La que me humaniza, que diría el colombiano Hernando Bernal; esa a la que el premio Cervantes, Juan Gelman, se refería cuando dijo: «mi única patria es la lengua».

Hoy escribo maravillado de cómo muchos conciudadanos, aguerridos defensores de las esencias patrias y fervorosos entonadores del «yo soy español, español…» y así hasta el hartazgo patriotero, fieles hinchas de todo lo que sea o emule a la Colorada (cómo me modero, para que digan), no mantienen el menor pudor –cuando no tienen la desvergüenza por signo de su ‘cultura’– al convertirse en activos agentes contaminadores del español, de su lengua materna, con sus ‘modernas’ patadas a la lengua patria y su rico mataburros. Cómo no maravillarme cuando leo o escucho que un equipo hace ‘pressing’, dejando la presión para mi cosa arterial, o referirse a la ‘fan zone’ y desorientarme, cuando se puede decir, indicarme, zona de hinchas o zona de forofos. Patidifuso quedo al leer u oír ‘goal average’, coceando el españolizado golaveraje. Y esto en el fútbol. Pero, si me quiero quedar patitieso, mejor escuchar emisiones de motociclismo. Ahí, la cosa es más ‘cool’, más guay. Aquí, el entendido o el que va de ello, dirá ‘pole position’ porque él está en primera posición; dirá ‘slick’ y yo me quedaré in albis, liso como un neumático, sin ‘grip’, agarre; ya no aguantaré más ‘warm up lap’ y, agotado por las vueltas de calentamiento, me saldré por la ‘pit lane’, calle de garajes a hacerme un ‘set-up’, una puesta a punto al DRAE o a la Fundéu. ¡Todo sea por la patria!, la lengua, el español.

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