Pero ‘Embarrarte’ no es una actividad aislada, la cerámica está presente en la ciudad todo el año con la Escuela de Cerámica y Centro de los Oficios Artísticos, con cursos monográficos, con exposiciones, etc. Y todo gracias a la incansable labor de Gerardo Queipo. Gerardo es el alma de todos estos proyectos. Es un explorador incombustible de las posibilidades de la cerámica tanto como artista como promotor cultural. Su labor me recuerda a aquella frase de Walter Benjamin: «Hay que arrancar la tradición de los brazos del conformismo». Tanto su obra cerámica como sus propuestas culturales parten de la tradición, de la esencia, pero no se conforman. Se construyen deconstruyendo, se entremezclan apasionadamente con la naturaleza, se fusionan íntimamente con otras culturas como la india y la portuguesa. Año tras año nos contagia ese amor por la cerámica consiguiendo que un amplio número de colaboradores se sumen a sus propuestas.
Este año como comentaba el enólogo Ricardo Palacios: «el incansable Gerardo Queipo está empeñado en darnos a conocer la relación ancestral entre el vino y la cerámica, tan antigua que quizá su ‘nacimiento’ fuese paralelo». Pues sí, este año el barro se mezcla con el vino, la cerámica se vinifica. Por un lado, ceramistas de reconocido prestigio como Carlos Jimeno, Aquilino R. Santana, Juan Martínez ‘Tito’ o Francisco Pascual, darán a conocer, a través de exposiciones y talleres las piezas alfareras utilizadas desde hace siglos por distintas culturas en la elaboración del vino. Por otro lado, reconocidos enólogos de la comarca se sumarán al proyecto para buscar las sinergias entre la cerámica y el vino. Sólo nos queda brindar por tan sugerente comunión. ¡Salud!
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