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Elecciones

Periodista
07/10/2026
 Actualizado a 07/10/2026
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Uno elige si pone a un putero de ministro, a un ladrón de hombre de confianza o qué trabajos encarga a su fontanera. Uno elige condonar la deuda a una comunidad autónoma a cambio de una investidura, amnistiar políticos presos o entenderse con los herederos de una banda terrorista. Uno elige hasta la mujer de la que está «profundamente enamorado» y dónde enchufa a su hermano. Uno elige no defender sus fronteras, olvidarse ocho años de los problemas de vivienda y también cuándo le viene mejor que se vote.

Uno elige ser una oposición crispada, más preocupada por recuperar el poder que por los problemas de la calle. Uno elige navegar con narcotraficantes o si opta por el ‘verdulerismo’ para las portavocías. Uno elige hasta cuándo mantiene a un cargo público embarrado a más no poder en la negligente gestión de una catástrofe o sus prioridades nacionales a la hora de entablar amistades. Uno elige si en sus dominios compra con dinero público un ático de lujo, recorta en la prevención de los incendios forestales o privatiza sistemáticamente servicios para alejarlos de los ciudadanos. Uno elige si ríe las gracias a un ‘cayetano’ con micrófono que acosa a sus adversarios o si mantiene intacta una estética organizativa casposa, clasista y soberbia.

Más allá de esos dos grandes bloques de decisiones, nadie elige centro y todas las elecciones pasan por escorarse, sin vergüenza y sinvergüenzas, aún más a derecha e izquierda. Así, otro elige dar pasos atrás en los derechos conquistados y hasta retratarse día sí y día también como racista de pensamiento, palabra, obra y omisión. Al tiempo, uno distinto elige ser un meme ‘perrofláutico’ sumido en sus propias contradicciones o presentar a un tipejo lo mismo en León, que en Valladolid o que en Madrid para asegurarle asiento y sueldo. 

Se eligen inversiones, proyectos y prioridades, pero casi nunca son los de esta tierra. Elecciones pendientes de los inquilinos de La Moncloa habidos o por haber entre las que espera la reapertura del Emperador, la segunda fase de San Marcos, la llegada de los trenes de Feve al centro, el desarrollo de la plataforma logística de Torneros, la nueva torre del Incibe, las autovías a Ourense o Valladolid y tantas otras demandas de los leoneses que siempre terminan por ser elegidas tarde, mal o nunca.

Cada uno de nosotros elige. Elige, allá cada cual, qué lado defiende o no defiende en esta farsa indefendible que cada día interpretan los políticos españoles. Elegir porque algo hay que elegir. Elegir para que otros no lo hagan por ti. Elegir aunque sea con la nariz tapada. Elegir al mal menor. Elegir en contra de.

Eligen ellos y elegimos nosotros porque la vida, al fin y al cabo, no deja de ser una sucesión de… elecciones. Pues eso.

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