Jorge Brugos

Elecciones en un sótano insonorizado

16/03/2026
 Actualizado a 16/03/2026
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Vivimos en un país de ahí arriba que hace frontera con Madrid. Para Pep Guardiola, Cataluña es una nación ubicada en lo alto de la Península que limita con Francia; para el pequeño Madrid del poder mediático, Castilla y León debe de ser una patria independiente, ajena al ecosistema nacional. Ayer nuestros colegios se llenaron de papeletas y de urnas, las paredes lucieron quince días las caras de nuestros dirigentes –esos a los que, a veces, se les vota por lo guapos que son–. Sin embargo, en los medios nacionales apenas nos hemos enterado de que había elecciones en nuestra tierra. Si acaso por rebufo: el provocado por la metralla de las bombas iraníes que acabó cayendo en los campos de Castilla.

De poco sirve que nuestros gobernantes hagan promesas o alardeen de un profundo sentir territorial y periférico si, a la hora de la verdad, se habla más de Siria que de Soria. No existimos. El periodista Salvador Enguix relata en Las periferias mudas cómo la agenda setting se redacta siempre desde Madrid. Si hay regiones secuestradas en las icónicas buhardillas castellanas del ‘Edificio España’, en León el sótano insonorizado nos ha extirpado las cuerdas vocales. Hemos dejado de rugir.

Cuando fueron las elecciones en Extremadura, nos dieron la tabarra día y noche con los malabares aritméticos de María Guardiola. Hoy, incluso relegando los comicios de ayer al olvido, nos cuentan cada detalle de las negociaciones ajenas; solo falta saber con qué modelo de bolígrafo firmarán el pacto entre PP y Vox. España es un país de varias velocidades: en la cúspide está Madrid y, después, otras preferencias estratégicas donde nosotros no pintamos nada.

A este paso, la España vaciada perderá el nombre patriótico para quedarse sólo con el adjetivo calificativo. Dejará de existir para la civilización, convirtiéndose en una especie de Australia mediterránea. Si estuviéramos en Oceanía, seguro que les importaríamos más.

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