En los dominios galácticos de McLuhan, durante las eras predigitales y de impresión, era costumbre comenzar campañas electorales con pringoso ensuciamiento de paredes a base de rostros más o menos satisfechos y robóticos acompañados de exhortaciones. Mucho antes de la IA ya había rebuznos. Esas tradiciones se perdieron como lágrimas en los clínex. Se mantiene, sin embargo, la profusión de rostros y frasecitas de calado que invaden civilizadamente farolas y demás enhiestos palitroques urbanos. Repasemos. Es más, analicémoslos si no en el diván de don Sigmund, al menos en esta dominguera mecedora.

Los ‘peperos’ apuestan (siempre apuestan: por el dios de las urnas, qué ludopatía) a un clásico: el político alegre junto a un contundente y sintético mensaje: «aquí certezas», como si estas provocaran seguridades. El candidato sonríe con un cruce de brazos proclive a malinterpretarse. Junto a su atuendo sin chaqueta se diría que disfruta de la hora del café, de ahí el gesto de complacencia. Una hora del café eterna, de cuarenta años, pensará alguien. La frasecita es ocultada en parte por el figurante: no importa tanto el «aquí», como las «certezas», pero no se nos dice cuáles son. ¿Que gobernarán igual que hasta ahora? ¿Que da igual lo que usted vote? ¿Lo malo conocido? Las certezas ya han sido tuneadas: cervezas, cerezas, cenizas, maletas, cortezas… Todo un programa político.
Los socialistas, por su parte, innovan. Uno de sus carteles ofrece diseño rompedor, expresión que se aplica a cualquier modificación por ínfima que sea o vista que esté. Lo suyo es un candidato sin cara, quizás alusión a la España vacía o evidencia del desconocimiento popular, pero con un perfil de rasgos distintivos que se suponen apartados de lo habitual: flequillo mod y chalequito, un chalequito no tanto gestor como desenfadado ¿por qué todo el mundo posa ‘desenfadado’? ¿No está la cosa para enfadarse? En fin, una cita a ciegas: ¿Cómo te distinguiré? Por las guedejas y el jubón negro a juego con la chalina, amada mía. Tampoco te vengas arriba, ¿eres mono? Alta ocasión habrá de comprobarlo (emoticono de sonrisa). O no. Hay un corazoncito arriba, junto a las siglas. Planazo.
En Vox son explícitos: su candidato tiene a la espalda al califa supremo, de ahí la cara de circunstancias (y de acojone). Que pregunten en Murcia, en Madrid… Una larga lista de candidatos ha sentido la faca que no vemos. Los atuendos camperos y militronchos pretenden ganar feudos, afirman, con «sentido común». Y sí, lo sentirá el común.
La UPL opta por la tradición, en leonés ‘comme il faut’. Mirada al frente de una candidata que no ha roto platos, envuelta en siglas y mensajes varios y menos risueños: ni Valladolid ni Madrid. Ni Bruselas ni Alfa Centauri pudo añadirse (pero no cabe). De fondo, un mapa de las tres provincias, silueta del objeto de deseo; porque la vida es sueño y las elecciones dan mucho.