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El León dormido

29/07/2017
 Actualizado a 18/09/2019
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¿Saben ustedes que la provincia de León cuenta con el mayor número de espacios protegidos del mundo? Siete reservas de la biosfera declaradas, tantas como el territorio completo de Portugal, nuestro país vecino. Tenemos además un patrimonio artístico envidiable, no hay más que admirar la grandeza de nuestra Pulchra Leonina, San Marcos, San Isidoro y su Panteón de los Reyes o la belleza auténtica de la tradicional Plaza del Grano (bueno, en un plazo breve habrá que eliminar el adjetivo auténtica). Un Museo de Arte Contemporáneo que recoge muchas iniciativas de vanguardia, un Barrio Húmedo que enamora a los visitantes y a los leoneses de toda la vida. Tenemos además paisajes de montaña espectaculares, ríos poéticos, tierras de vino y campos, castillos, puentes medievales, calzadas romanas… materias primas de primera calidad que asombran al turismo y lo dejan boquiabierto una vez elaboradas en nuestra rica gastronomía. En León tenemos de todo menos futuro. Nos sobra silencio.

No me considero en absoluto nacionalista ni independentista, todo lo contrario. Siempre he pensado que la unión hace la fuerza. Sin embargo, hay alianzas tan forzosas, tan generadoras de desigualdades, que resulta imposible ser fieles a los pactos que las originan. No se puede resistir, ni asumir, ni digerir esta anexión a Castilla sin que se nos indigesten el orgullo y la dignidad. A León no le favorece, es como vestir de blanco a un albino. Día tras día, año tras año, esta situación de dependencia genera a la provincia de León más pobreza, más miseria, más olvido.

Esta comunidad que alimentamos entre todos como a un elefante hambriento nos deja a la cola en ritmo de crecimiento, por detrás de Soria y de Palencia. ¿Cómo es posible que una provincia tan grande y tan llena de recursos sea incapaz de remontar? ¿Quién conspira hasta robarnos el aliento?

Decía Julio Llamazares en un artículo publicado recientemente en este diario que «el problema de León es terminal» y se lamentaba, como yo lo hago hoy desde esta tribuna, de la inacción de los políticos que nos representan, pero también de la pasividad de sus habitantes. Esta ciudad vive dormida en el silencio y no reaccionará hasta que el mundo se derrumbe ante sus ojos.

En la famosa canción de Los Tokens el león duerme tranquilo, tiene la vida solucionada. Nosotros no, tenemos que prever nuestro destino. Como diría el gran César Vallejo, perdonen ustedes la tristeza, no suele ser mi estilo, es sólo que a veces es necesario el grito.
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