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El Lambrión Chupacandiles

09/03/2016
 Actualizado a 11/09/2019
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Apenas quedan unos días para que arranque otra Semana Santa. Si eres de los que la vives con intensidad, no hace falta que te lo recuerde –seguro que ya sientes ese cosquilleo que, aunque no quisieras, lo anuncia–; y si no, lo cierto es que tampoco… No me dirás que no se percibe cierto ambientillo cofrade en la calle…

No son pocos los eventos que protagonizan estos últimos días de la Cuaresma –en los que casi nunca falta la música, por cierto–, antesala habitual de las procesiones, que asoman ya a la vuelta de la esquina. Y gracias a esos actos, de alguna forma, nos anticipamos a esos días ‘mágicos’, haciendo la espera mucho más llevadera.

Llega, te decía, una nueva Semana Santa. Y no tardaremos en cruzarnos con cofrades ataviados con su túnica… Pero, ¿te imaginas que unos días antes te encontraras en la calle con un nazareno? Pues si estás este sábado en Ponferrada, no te extrañe…

Como lo oyes. Es el ‘Lambrión Chupacandiles’, un hermano de la hermandad ponferradina de Jesús Nazareno que, con túnica negra y tapado con su capirote, saldrá de la basílica de la Encina a eso de las cuatro y media de la tarde para recorrer las calles de la capital berciana.

Él solo… aunque, sobre todo al principio, acompañado por unos cuantos niños que, a buen seguro, aguardan ya impacientes la primera de las procesiones. Y ante las miradas –cómplices de quienes lo esperan, y de sorpresa de los que no– de los más mayores, que ven pasar ante sí al anuncio hecho nazareno, y a buen ritmo –que hasta cuesta seguirle–, de que la Semana Santa está ya a punto de comenzar.

Merece la pena verlo, aunque sea solo como curiosidad. Acompañarle durante un rato, sin importar perderle de vista… pues siguiendo el tintineo de la campana –que va haciendo sonar constantemente–, no es difícil volver a dar con él.

Es el Lambrión Chupacandiles una de esas tradiciones semanasanteras que se pierden en el tiempo, por la que se debe apostar, potenciar y dar a conocer todo lo posible. Porque es algo único y, como tal, contribuye a conformar la identidad cofrade de Ponferrada. Porque forma parte de la cultura misma de esta tierra.
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