Los municipios del medio rural se enfrentan cada año por estas fechas al reto que supone la llegada de los veraneantes. El objetivo, nada fácil de conseguir, es el de mantener con prácticamente los mismos medios materiales y humanos los servicios ante una demanda que se ve multiplicada. Los exiguos consultorios médicos se saturan, si es que prestan servicio, surgen los habituales problemas con el abastecimiento de agua, la basura se acumula al haber más casas abiertas... Y en muchos municipios no hay ni siquiera dónde hacerse con dinero en efectivo. La reconversión del sector financiero –concentración de entidades y oficinas, digitalización, cambio del modelo de negocio y falta de rentabilidad en zonas despobladas– está generando un problema de exclusión para los habitantes del medio rural en cuanto a servicios fundamentales. Y ese problema no deja de agravarse, tal y como se desprende del análisis que hoy publica este periódico. Un total de 57.863 personas residentes en 131 municipios de la provincia de León carecen de acceso presencial a servicios bancarios. Esto supone un 12,9% de la población de la provincia y un 62,1% de sus municipios, que no cuentan con oficina fija, ni con cajero, ni con agentes financieros, ni con ‘Cash Back’ (sacar dinero en un establecimiento, una tienda o la gasolinera), ni con ‘Correos Cash’ (mediante el trabajo de los carteros rurales). Una merma de servicios en un medio rural que sigue clamando por medidas reales y efectivas que se alejen de los discursos y pongan coto a su despoblación.
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