Aunque casi siempre tiene matices peyorativos, la expresión ‘poner la venda antes que la herida’ puede dejar en ocasiones un consejo para anticiparse a ciertos problemas. Al menos, a los que tienen bastantes posibilidades de producirse. En este sentido, las medidas preventivas al hecho de que los sobrecostes estén retrasando sistemáticamente muchas obras públicas en la provincia de León se antojan como necesarias antes incluso a que las licitaciones quedan desiertas. Obviamente, esto es un reto más que complicado de afrontar por las administraciones, pero sí que es posible que estas establezcan con anterioridad mecanismos que eviten nuevos y excesivos trámites burocráticos para las obras que tienen que volver a ser adjudicadas. Sirva como ejemplo lo ocurrido con el conservatorio de la capital. Después de que la Consejería de Educación tuviera que rescindir el contrato con la adjudicataria por incumplir los plazos a raíz del encarecimiento de los materiales, las obras tardaron años en retomarse con una nueva empresa. Puede que las instituciones no puedan anticiparse a las subidas de precios, pero sí reducir al mínimo su aparato burocrático para, en consecuencia, agilizar al máximo sus iniciativas.
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