Parecía que en España perder la vida en la carretera era ya un ‘rara avis’, una situación prácticamente imposible que dependía de las mismas variables que las necesarias para estrellar un avión. Sin embargo, lo que está ocurriendo este año en la provincia de León puede ser ya adjetivado de inaceptable. O mejor, insoportable. Con el fallecimiento ayer en Villaquejida de un motorista de 55 años son ya 17 las víctimas mortales que tiene que lamentar León en lo que va de año. Son ya 3 más que en todo 2022... y aún quedan 5 meses por delante. Todos quedamos impactados e incluso apartamos la mirada con las campañas de la Dirección General de Tráfico en la televisión, pero da la sensación de que la relajación a la hora de coger el coche y ese «qué va a pasar si es un momento» se ha convertido en habitual. Las imprudencias son muchas, a veces incomprensibles y parece que menos castigadas por la sociedad. Al mismo tiempo, hay que plantearse si el estado de las carreteras es el adecuado o la normativa de tráfico la adecuada en muchas situaciones. Una cuestión de todos en un problema en el que no hay nada más importante en juego y por tanto debería ser prioridad. Nadie se merece no llegar a su destino, no volver a ver sus seres queridos por una cuestión tan nimia como un desplazamiento en coche. Que los pelos se vuelvan a poner de punta con solo pensarlo será el primer paso para tratar de atajar una lacra que no puede continuar.
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