La construcción de un parque de bomberos en La Bañeza (y tantos y tantos que quedan pendietnes...) no puede seguir atrapada en el intercambio de acusaciones entre administraciones. A los ciudadanos les importa poco quién prometió, quién incumplió después o quién intenta obtener ventaja política. Lo que necesitan es saber que, cuando se produzca un incendio, un accidente o cualquier emergencia, habrá profesionales y medios capaces de llegar a tiempo. Resulta vergonzoso que, en pleno 2026, La Bañeza y su comarca continúen sin una infraestructura esencial que sí existe en otras zonas de la provincia. Sus habitantes pagan impuestos, sostienen los servicios públicos y tienen el mismo derecho a recibir una respuesta eficaz ante una emergencia. La distancia no puede convertirse en una condena ni el lugar de residencia determinar el grado de protección. Las explicaciones, reproches y anuncios ya no bastan. La Diputación debe aclarar, en La Bañeza y en el resto de los municipios donde sigue teniendo pendiente esta infraestructura, plazos, comprometer la financiación necesaria y ejecutar de una vez los proyectos. La seguridad no admite más demora ni puede utilizarse como munición política. La Bañeza necesita bomberos, no otra trifulca interminable.
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