Más allá de las legítimas reclamaciones para dignificar sus condiciones laborales, la huelga que hoy inician de nuevo los médicos de León y del resto de España busca garantizar un futuro viable para el actual sistema de sanidad pública. Una cuestión que afecta, como es evidente, no solo a aquellos que trabajan diariamente con una bata blanca.
La obstinación del Ministerio de Sanidad, cuya titular es una médica que en su día tuiteaba contra las guardias de 24 horas, a no negociar el borrador del Estatuto Marco está motivando las recurrentes semanas de huelga del gremio, que parará su actividad durante toda la semana y que ya tiene programadas movilizaciones para los próximos meses. Poner fin a las guardias de 24 horas es cuidar de la salud de los facultativos; pero también, de manera igual de directa y evidente, de sus pacientes. Una medida que es necesaria ahora, con una normativa que aporte estabilidad a largo plazo a los profesionales del gremio. Las protestas que se retoman hoy tienen un alto coste para todos, pero es necesario que la sociedad en su conjunto comprenda que lo que está en juego en ellas es algo tan trascendental como la sanidad pública.