Que hay dos bandos dentro del Partido Popular leonés es algo que nadie puede negar y que le ha quedado claro al más despistado de los habitantes de esta provincia. Que los populares tienen que llegar a un acuerdo con la UPL para alcanzar la mayoría en el pleno del Palacio de los Guzmanes, también. El problema es que los dirigentes leonesistas no van a saber con qué facción van a tener que negociar para alcanzar el poder de la institución provincial, porque parecen tan enfrentados entre sí que, pase lo que pase, el PP va a salir fraccionado de esta disputa interna, de esta bronca que se ha originado por la falta de autoridad provincial, porque desde la presidencia no se ha mostrado interés en cuestiones capitales, en primer lugar la candidatura al Ayuntamiento de León y, en segundo lugar, la candidatura a presidir la Diputación, de la que la presidenta dijo hace menos de una semana que nadie se había postulado cuando la dirección nacional había ya señado a Raúl Valcarce el 27 de junio. La imagen que dejan no sólo el PP sino todos los partidos con sus negociaciones y pactos a los leoneses es que les preocupa más el reparto de sillones que resolver los problemas de los leoneses.
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