La historia de Feve en León acumula ya tantas promesas incumplidas que cada nueva explicación oficial se recibe con más escepticismo que sorpresa. Saber ahora que el Gobierno renunció en diciembre de 2024 a la compra de cinco trenes-tranvía que se habían presentado como una pieza clave para resolver la integración ferroviaria no hace sino aumentar la sensación de improvisación permanente. Y de mentiras. Más mentiras. Mientras tanto, los leoneses siguen esperando una solución definitiva para una infraestructura que lleva años condicionando la movilidad y el desarrollo urbano de la capital. Lo más preocupante no es únicamente el cambio de planes, sino la falta de certezas. Cada cierto tiempo aparece una nueva alternativa técnica que promete desbloquear el problema. Primero fueron unos proyectos, después otros, más tarde llegaron los trenes-tranvía y ahora se habla de vehículos híbridos con baterías y motor diésel. El resultado siempre es el mismo: los plazos se alargan y la integración continúa sin materializarse. Conviene recordar que León no reclama ningún privilegio. Lo que exige es que se cumplan los compromisos adquiridos y que se aporte una solución viable, financiada y calendarizada. Porque detrás de cada retraso hay pueblos y barrios desconectados, oportunidades perdidas y una ciudad que ve cómo una infraestructura estratégica permanece en un limbo cruel.
Otra estación para la paciencia
La renuncia del Gobierno a los trenes-tranvía evidencia una vez más que la solución para Feve sigue atrapada entre cambios de criterio y mentiras
05/06/2026
Actualizado a
05/06/2026
Lo más leído